miércoles, 26 de diciembre de 2012

Visita de papá Noel

 
 
 
Una vez más, dejamos que un extraño, al que nunca conseguimos ver, entre en nuestras casas, eso sí, para dejarnos algún regalo, y yo, por mi parte, no me puedo quejar, este año he debido ser buena, porque ha venido cargadito de regalos, y todos preciosos, y ni siquiera le he tenido que dejar galletitas ni leche, como el año pasado... aún debe ir de diarreas, jeje.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Fobias

Todos tenemos alguna fobia. Algunas son normales, y otras no tanto. Hay fobias muy raras y desconcertantes, como la fobia al color rojo, ¿por qué al color rojo? Aunque, bueno, mientras no seas cirujano... O al huevo frito, ¿qué te puede hacer un huevo frito, atacarte con la yema y mancharte la camisa? Sí, son fobias raras. Pero las más habituales pueden ser las fobias a arañas, ratas, serpientes y...¡cucarachas! Que digo yo, que eso no es fobia, al menos en el último caso, es simple sentido común, pero lo curioso, según he visto en un documental, es que las cucarachas siente hacia nosotros tanto asco como nosotros hacia ellas, ¡pero ellas se enfrentan a sus miedos! Ellas no corren aterradas al vernos, no, al contrario, nos miran con insolencia y van hacia nosotros, y si no nos vamos, ¡incluso se nos echan encima! ¡olé sus huevos! Yo quiero ir al mismo psicólogo que ellas.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Fin del mundo

Pues nada, hemos pasado un nuevo "fin del mundo", sin que esta vieja bola deje de rodar, con nosotros pegados a ella, como buenos parásitos que somos, tomando y tomando su energía, sin dar nada a cambio, o nada bueno al menos... en fin, así somos nosotros, y sin duda los mayas lo sabían y suponían que la vieja Tierra no podría aguantarnos tanto tiempo, pero sí, puede, de momento, ¿tal vez un año más, una década, un siglo? No estaría mal que nos planteásemos en serio empezar a ayudarla.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Se armó el Belén.

Los funcionarios no recibirán paga extra, crece el número de parados, el calentamiento global pone en peligro a muchas especies, sigue sin encontrarse cura para el cáncer, y el hambre no solo asola al tercer mundo, sino también al segundo e incluso al primero... pero ¡qué importa todo eso! Vamos a lo que de verdad importa: ¿ponemos, o no ponemos la mula y el buey en el belén?

jueves, 13 de diciembre de 2012

Maldición gitana.

Cada vez que alguien visita un blog, y no deja ningún comentario, en algún lugar muere un gatito... o puede que no, pero ¿te arriesgas a ser responsable de la muerte de un gatito?

martes, 11 de diciembre de 2012

Navidad... ¿para todos?

            "Navidad, Navidad, dulce Navidad..."
            "Pero mira como beben, los peces en el río..."
           "Campana sobre campana..."
- Pero chico, alegra esa cara, que es Navidad.
- ¡Venga, ánimo, que mañana es Nochebuena!
- ¿Dónde estña tu espíritu navideño, hombre?
- Ojalá pudiera empaquetar el espíritu navideño, así, por lo menos, mi hijito tendría algo que desenvolver.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

PAPÁ... ¿NOEL?

Saltó de la cama y corrió desesperadamente.
El oscuro pasillo parecía más largo que nunca, palpaba la pared buscando la abertura de la puerta y sentía el frío del suelo atravesando sus pies descalzos, y cuando notó que su mano tropezaba con el marco hizo un barrido en vertical hasta encontrar el conmutador de la luz, que le deslumbró bruscamente y le hizo perder unos preciosos segundos antes de colocarse frente a la taza del váter y vaciar su cargada vejiga, ¡había dado resultado, las ganas de orinar le habían obligado a despertarse!
Como nadie le veía, no se detuvo en lavarse las manos ni en tirar de la cadena, y ahora ya sigilosamente se fue deslizando hacia el comedor, buscó entre la oscuridad la más oscura silueta del árbol, y puso mala cara al ver que su tronco seguía desnudo de regalos, ¿todavía no había llegado papá Noel? Bien, pues le esperaría despierto, ¡ese año lo iba a conseguir!
Se acurrucó sobre el sofá, y solo entonces se percató de los extraños sonidos que escuchaba, ¿serpientes arrastrándose, un animal jadeando...? El ruido llegaba del dormitorio de su madre, y a pesar del temor, decidió investigar lo que pasaba.
Volvió a caminar descalzo, arrastrando miedosamente los pies, pero ya acostumbrado a la oscuridad no tardó en abrir sigilosamente la puerta del dormitorio materno, ¿y qué hacía allí Papá Noel? ¡Claro, le iba a traer el único regalo que había pedido, un hermanito!
- ¿Mi hermanito será negro como yo? -le preguntó más tarde a su madre, cuando los dos estuvieron solos.
- No, cariño -su madre le acarició los rizados cabellos, riendo- si quieres que tu hermanito sea como tú, tendremos que esperar a los reyes magos.


lunes, 26 de noviembre de 2012

CARTA A PAPÁ NOEL


Querido Papá Noel:
Aunque ya no soy una niña, todavía sueño con aquel día en que por primera vez me senté sobre tus piernas, dispuesta a pedirte todos los juguetes que durante semanas había estado viendo anunciados en la tele, y que por nada del mundo quería dejar de recibir. Me había portado bien, había sido buena con mi hermanito y con mis padres, había estudiado mucho, e incluso me había comido la sopa sin rechistar, todo para que tú me hicieras caso, para que no regatearas a la hora de traerme ese tractor con paja de verdad que tanto deseaba, y el coche de policía con sirena y luces, y no esas insulsas muñecas que al parecer, por mi sexo, era lo único que debía desear.
Desde entonces todo cambió. Desde que sentí tu cálido aliento sobre mi nuca mientras me preguntabas mi nombre, y el roce de tu blanca barba sobre mi cara, mis deseos fueron otros, y tú eras el único que podía cumplirlos.
Ahora soy mayor, pero sigo deseando sentarme sobre tus rodillas, ya sin tu traje rojo, que supongo que habrás dejado tirado en cualquier sitio, y después de zamparte la cena que tenías en el microondas. En la cama te espera, desnuda e impaciente:
La sra. de Noel.



domingo, 18 de noviembre de 2012

Otoño

El viento susurraba suavemente, y el árbol se mecía a su ritmo, en una danza sensual, desnudando poco a poco sus ramas, dejando caer una a una las prendas que lo cubrían, mostrando pedazos de su incipiente desnudez. Había llovido, y las hojas caían duramente, con peso, golpeando el suelo y permaneciendo quietas allí, pegadas, sin que la brisa consiguiera hacerlas bailar. Una nueva mirada a lo alto, a esas ramas que se movían ante sus ojos, y el cielo giró bruscamente, ¿qué ocurría? Una hoja, una de esas hojas libidinosas, caídas, pegajosas, una de esas hojas en las que había ido a pisar sin advertirlo, girando todo su cuerpo con brusquedad y dejándole tendido en el asfalto, con el cielo por todo espectador, observando mudo, el también mudo espectáculo, mientras la sangre, tan pegajosa como las hojas, tan pegajosa como el sucio suelo, comenzaba a manar de la cabeza tan duramente golpeada, mutando el dorado de las hojas en rojo vivo, en un bello paisaje que, pronto, quedó sin ningún ojo humano que lo pudiese contemplar.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

CRISIS A LO POE


Una vez, en pleno medio día,
con la cálida brisa del verano,
cabeceando, medio adormecida,
dejé volar las horas de mi mano.

Vi correr a los osos polares,
buscando su refugio en los salarios,
y vi pensiones ejemplares
bailando el triste baile funerario.

De un golpe abrí los ojos,
y con suave batir de alas
revoloteó sin gran gala
una gaviota inocente
que gritó, aunque suavemente:
"Soy la muerte, soy la muerte".
Entonces, el pájaro de marfil
hizo estremecer mis huesos,
y le pregunté, sin seso:
¿por qué hablas, gaviota?
Y ella dijo: "eres idiota"

No me gustó la respuesta,
pues me creo inteligente;
intenté ser diligente
y asusté a la gaviota,
que repitió nuevamente:
"Bonita, tú eres idiota",

y siguió tranquilamente
picoteando en la arena,
mientras yo, humildemente,
buscaba algo coherente,
en aquella cantilena.

¿Eres demonio, fantasma, diosa?
Ella me miró, risueña,
y me mostró, halagüeña,
una visión dolorosa:
hijos y nietos en paro,
recortes en sanidad,
un futuro nada claro
para toda la ciudad.
Y pregunté, alarmada:
¿Eres tú la diosa Isis?
Y gritó, regocijada:
"Soy la crisis, soy la crisis".



martes, 13 de noviembre de 2012

Toc-toc

El oscuro día llama a mi puerta. Quiero abrir, pero el miedo me sujeta por los pies, la desesperación anida en el fondo de mi alma, y la angustia se abre paso a empujones, hasta que el tedio y la desidia ahogan cualquier otro sentimiento, y prefiero enfrentarme a lo más oscuro, a lo más devastador, a lo más terrorifico, antes de seguir languideciendo en la nada absoluta, en el vacío de la noche diurna.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿El Quijote?

mfiohwihbfjdshg klnesihf  jhfdihseitof ldsjk loajfdieurf ,mnviusyfpOIWE LKJDUAWHDKOD lksnjvdgiodrshg ,mvsojgol ldm kdm ksdmgvlkdsjg ñlkldgv,mv,z mnvñ<lkmd,dsvfknmcvlk lksmjfksl lksmjklsjm mdf ,j kejf lñkwjduriw lkjfeoiUWRF ,SAMDK ... A lo mejor unos monos pulsando teclas al azar consiguen escribir El Quijote, pero yo ni siquiera consigo algo que se consiga leer... ¿es que soy más estúpìda que un mono? Bueno, por primera vez me alegro de que nadie escriba comentarios en mi blog.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Ayer y hoy.

La noche ha pasado, los muertos vuelven a sus tumbas, a esperar hasta el año que viene, y me imagino cómo rugirán las tripas vacías de todos los que no hayan podido conseguir un jugoso cerebro.
Hoy el día es de los vivos, los que han sobrevivido al ataque de los muertos vivientes, y que, como nulo intento de desagravio para próximos años, o tal vez como burla ante su derrota, acuden al cementerio y colocan flores sobre las tumbas, junto a las lápidas que se chivan del contenido de sus herméticas jaulas, anunciando los nombres de los tristes propietarios, que aspiran el olor de las flores, y suspiran por los blandos cerebros de los que los visitan.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Halloween



Esta es la noche de los muertos, salen de sus tumbas y buscan cerebros tiernos para alimentarse, seres vivos a los que devorar para seguir alimentando su carne putrefacta, energía robada para seguir subsistiendo... como siempre, ¿no? ¿No es eso lo que hacen muchas personas, durante toda su vida? ¡Hay que tener cuidado con esos zombis que, día a día, intentan vivir a nuestra costa, alimentándose de nuestra energía, chupando nuestra vida para, después, dejar nuestros cuerpos exhaustos abandonados y pasar a otra víctima!

domingo, 28 de octubre de 2012

Máscaras

Un nuevo día comienza, y hay que elegir con cuidado que mácara colocarse: ¿una divertida, una triste, una seria, preocupada, alegre, incomprensible...? No es que, a lo largo del día, no tengamos tiempo para cambiar de máscara, pero no es como salir unos minutos a fumar un cigarrillo, la máscara cuesta más, se agarra a nuestro rostro y clava sus garras, y hay que arrancarla con fuerza, y con dolor a veces, para ponernos otra en su lugar, por eso, lo mejor, es dedicar unos minutos al espejo, después de lavarnos y quitarnos las legañas, y decidir nuestro estado de ánimo, intentando influir positivamente, pero, si no hay más remedio, si la alegría se resiste, si hay que colocarse una máscara seria o enfadada, colocarla adecuadamente y con el menor trabajo posible, sin que se atasque, previniendo el momento en que tengamos que volvérnosla a quitar.

martes, 23 de octubre de 2012

Simbología

Menos mal que los romanos tenían costumbre de crucificar a los reos, ¿os imagináis si hubieran preferido la descuartización? Hombre, tal vez los templos hubiesen ganado vistosidad, quedaría morbosamente hermoso el altar con cuatro caballos colocados de forma simétrica, cada uno con un cuarto de hombre arrastrado, y sangre por todas partes, pero para uso particular, sería bastante engorroso colgarse todo eso al cuello, en lugar de una simple cruz.

lunes, 22 de octubre de 2012

LUNES

¡Qué mala fama tiene el lunes! Y no creo que sea merecida. Yo, al menos, quiero reivindicar los lunes, porque vale, sí, comienza la semana, de nuevo hay que madrugar, hay que volver al trabajo, al estudio, a la rutina, a esa rutina que tan horrible resulta, a menudo, cuando se rompe, pero, ¿qué haríamos sin los lunes, sin esos carroñeros que se alimentan del fin de semana? ¿A quién le contaríamos que nos hemos tirado en parapente, que hemos recogido setas, o, simplemente, que nos hemos pasado durmiendo más de doce horas seguidas? Porque, no nos engañemos, tanto como hacer todas esas cosas, nos gusta contarlas, disfrutamos relatando nuestro fin de semana a todo el que quiera escucharnos, y ¿cómo lo haríamos, sin el pobrecito lunes?

domingo, 21 de octubre de 2012

Sol

Ya no llueve tras los cristales, el sol ocupa ahora el lugar de esas gotas que resbalaban ayer, y el sol no se queda fuera, se niega a permanecer al otro lado de los cristales, los atraviesa y penetra sin pedir permiso, rey absoluto, dictador que asesina la nostalgia de la lluvia, que nos calienta el espíritu, como la carne, y nos regocija... hasta que nos hace ver el resultado de la lluvia, los cristales ahora sucios, con las diminutas huellas de todas esas gotitas ahora secas, convirtiendo el romanticismo en prosaica realidad.

sábado, 20 de octubre de 2012

Lluvia

Llueve tras los cristales, al otro lado, o tal vez a este. Llueve sobre mojado, llueve bajo lo seco. Llueve, y la lluvia siente el dolor profundo del llanto, las lágrimas caen, resbalan, triunfan sobre su propio dolor, y gimen roncamente, con tremendos alaridos que hacen aullar a los perros, que destrozan la paz y provocan una paz nueva, oscura, brillante en su oscuridad, blanca en su negrura, finalizando el comienzo del nuevo principio que termina antes de iniciarse, de reiniciarse, de bloquearse y quedar en pausa, hasta la siguiente gota, igual que todas, distinta de todas, resbalando como todas, tras los cristales mojados.

lunes, 15 de octubre de 2012

EL VALOR DE UNA SONRISA

En un país en el que los niños no pueden creer en las hadas, en el que la magia brilla por su ausencia, en el que la triste realidad oscurece las miradas más tiernas, robándoles la infancia apenas estrenada, la llegada de aquella mujer hizo brotar el germen de la esperanza en los infantiles corazones, y no solo por la comida que llenó sus barriguitas, ni por las medicinas que curaban sus males, sino sobre todo por su sonrisa, aquella sonrisa de complicidad y de entrega, y aquella voz suave con la que por la noche, cuando se reunían todos alrededor del fuego, leía aquellas preciosas historias, de mundos maravillosos donde la magia existía, donde no había que caminar kilómetros para encontrar agua limpia, donde abrías una puerta y encontrabas toda la comida que te apetecía, donde los niños se reunían en grandes casas para jugar, para reír: para aprender a ser felices. .

sábado, 13 de octubre de 2012

Identidad

Se había acostumbrado a no gruñir cada vez que pasaba frente a un escaparate, a pesar de que aquel perro siempre le estaba acechando allí. También le esperaba cada vez que se inclinaba a beber agua en algún charco, y sobre todo, y más nítidamente, en aquellos extraños paneles brillantes que reproducían cualquier persona, u objeto, y aunque el olor del otro can no le llegaba, su cerebro se negaba a reconocerse a sí mismo, no era él, ni era otro perro, era algo, otra cosa.
Y sin embargo, ¡oh, sin embargo! No tenía la menor duda de que era él, él mismo, no un reflejo, ni una imagen, sino su propia esencia, cuando se veía reflejado en los ojos de su amo, en los ojos que le daban su auténtica identidad, su única identidad.

lunes, 8 de octubre de 2012

URGENCIAS. Sala 2


 Se estaba asfixiando.
El aire no llegaba a sus pulmones, luchaba por respirar, en aquella fría sala de hospital que tantas situaciones similares había visto, que ya no se inmutaba por la tragedia humana, como tampoco se inmutaban los médicos y enfermeras que hacían su trabajo, mirando el reloj de la pared, pensando que aquello estaba tardando mucho y que se les pasaba la hora del almuerzo.
- Las 14.30 horas -escuchó en algún momento.
¿Qué era aquello, la hora de su muerte?
Algo se introdujo de súbito en su boca, en su garganta, y por fin un soplo de oxígeno llegó hasta sus pulmones, abriéndolos de golpe y haciéndole llorar de alivio, mientras volvía a escuchar la voz de antes.
- Varón, tres kilos y medio.

sábado, 6 de octubre de 2012

URGENCIAS. Sala 1.


Tenía que ir al hospital.
El dolor se iba haciendo más fuerte, más intenso, y apenas conseguía respirar.
Era consciente de las miradas de la gente, algunas asustadas, huyendo de ese hombre que se tambaleaba de un lado a otro, tal vez borracho, llevándose las manos al pecho con un gesto de dolor. Otras dubitativas, sin saber si acercarse a ayudar, mirando aquel paso vacilante, y vacilando a su vez, esperando que alguien tomase la iniciativa, y alejándose sin hacer nada.
El hospital estaba ya a pocos pasos, y no dudó en atravesar la entrada de urgencias, sintiendo que el inmenso dolor del corazón se le hacía insoportable, y a punto de aullar cuando por fin se encaró con la ventanilla.
- Por favor... -suplicó.
La enfermera lo miró, seria, imperturbable, sin hacerle demasiado caso.
Todavía estaba molesta por la trifulca que había mantenido poco antes con su marido, y recordaba la forma en que le había asegurado que no volvería a casa, que no lo soportaba más, que ya estaba harta de... ¿de qué? Ya ni siquiera recordaba qué era lo que había hecho para molestarla tanto.
- Por favor -repitió el hombre, casi llorando- Tienes que perdonarme, no lo haré más.

lunes, 1 de octubre de 2012

CON PRESCRIPCIÓN MÉDICA


"Usted tiene una geopatía originada por venas de aguas subterráneas", eso dijo el médico, y se quedó tan fresco.
Ella no dijo nada, pero sin duda su cara demostraba su ignorancia, por lo que el médico añadió, generosamente: "Una geopatía es un conjunto de influencias nocivas provenientes del subsuelo, desfavorables para la salud de las personas que habitan o trabajan sobre lugares afectadas por estas, ¿entiende lo que le digo?".
Ella se encogió de hombros, y sin intentar comprender lo que le ocurría, fue pragmáticamente a lo que le interesaba: ¿Y qué puedo hacer para remediarlo?
El médico fue claro al respecto, "solo tiene dos opciones -dijo- o cambia de piso, o intenta eliminar el problema".
Cambiar de piso, como si fuera tan fácil, piensa mientras se mete en la cama, casi resignada a luchar contra su insomnio, su cansancio crónico, su frío interno, y demás molestias causadas por aquella dichosa vena de agua.
Miró a su marido, ya dormido como un tronco, y sonriendo pensó que era más fácil la segunda opción, por lo que cogiendo la pesada lámpara de la mesilla, se dispuso a eliminar de golpe el problema, eso sí, por prescripción médica.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

LA FAMILIA CASI AL COMPLETO

Iba a ser una noche muy larga.
Como siempre que nos reuníamos, al principio nos observábamos con curiosidad, buscando los estragos del tiempo, ¿no parecía mucho más vieja la tía Juanita? ¿Y el primo Paco, no cojeaba de la pierna derecha? ¿y qué decir de Tomasa, que estaba más sorda que una tapia, y más ciega que un topo?
- Tomasa, ¿quieres un zumo?
- No, cielo, no me molesta el humo, aunque no deberías fumar, y menos en tu estado.
- ¿En mi estado?
El primo Paco se encoge de hombros y se aleja de Tomasa, que no se da cuenta y sigue hablando sobre lo malo que es fumar, y lo pequeños que nacen los niños de las fumadoras.
La lúgubre reunión se anima a medida que los vasos se van vaciando, y cuando Javi va por el tercero, se le desata la lengua y comienza su conocido repertorio de chistes, que todos reciben con risas educadas, e incluso alguna carcajada nerviosa.
Yo, por mi parte, no pierdo de vista a Carlos. Es el único más joven que yo, aunque eso no quiere decir nada, porque yo soy muy cabezota, y estoy dispuesta a ser la última en acudir a nuestro lugar de encuentro, y a brindar sola mientras él permanece al otro lado del cristal, mirándome sin verme, sonriendo con la eterna sonrisa que la tanatoesteticista de turno le pinte en el frío rostro, y que no conseguirá borrar la mueca de la derrota.

domingo, 23 de septiembre de 2012

GÉNESIS

La humanidad estaba condenada.
Una vez más observé la urna en la que reposaban los restos del que debía haber sido mi compañero, el Adán del "Proyecto Génesis". Acaricié la cápsula con una mezcla de repulsión y cariño, porque al fin y al cabo aquel sería el único ser humano que vería nunca, excepto en las grabaciones, esas mismas grabaciones que de forma subliminal se habían ido introduciendo en mi cerebro a lo largo de los años, explicándome cómo la humanidad había sucumbido a su propia soberbia, a su propia avaricia, y solo había guardado la suficiente cordura para crear aquel último proyecto que debía salvar a la humanidad: un hombre y una mujer, una nueva pareja, limpia, libre de prejuicios, libre de maldad, una primera pareja que volvería a repoblar la tierra, como ya se hizo una vez.
Suspiro, resignada a ser la única mujer, la única persona que queda en este mundo erosionado por la última guerra, y paseo por los largos pasillos estériles que en ocasiones me devuelven mi propio reflejo, el reflejo de la asesina, de la única responsable de que la humanidad se extinga, ¿pero de verdad pensaban que podían extirpar definitivamente la maldad del ser humano, acaso si él hubiera despertado antes, no habría hecho lo mismo?
 Nunca lo sabré.
 Nadie lo sabrá.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Los puntos sobre las ies

Vale, ponemos los puntos sobre las ies, pero no solo sobre ellas, ¿qué pasa con las "ues" que las necesitan? Porque si no ponemos también los puntos sobre las ues, nos quedaremos sin cigüeñas ni pingüinos, pobrecillos, y si nos quedamos sin cigüeñas, ¿quién traerá a los niños al mundo? Y si nos quedamos sin niños... bueno, no más pañales, ni vómitos de leche agrios, ni... ¡que no, que es broma! (más o menos). En fin, que pongamos las cosas en su sitio, y los puntos donde hagan falta, y parece que por aquí va haciendo falta un punto final, ¿no? Pues allá vá.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Medio lleno...

Medio lleno, medio vacío, ¡qué más da! Lo importante es beberse a gusto la copa, y si no queremos verla medio vacía, siempre la podemos rellenar con gaseosa, o con fruta, o con limonada, o con lo que sea. Llenemos el resto de nuestra vida con nuevas ilusiones, con nuevas esperanzas, con nuevas experiencias, para que no nos demos cuenta de que pueda estar medio vacía, y siempre esté, no medio llena, sino completamente llena, como cornucopia que nunca se agota.

martes, 18 de septiembre de 2012

24 HORAS

Había sangre por todas partes.
Me aparté a tiempo para evitar que mi joven compañero me vomitase encima. Era casi un niño, y sentí pena por él, por aquel bautismo sangriento que se veía obligado a soportar.
- ¿Qué nos dice el experto? - me preguntaron.
- Que ha sido un asesinato -me burlé.
- El forense -me dijeron- asegura que lleva muerto unas 24 horas.
El cadáver desnudo yacía al final de la escalera, las piernas sobre los últimos peldaños y el cuerpo en el suelo. Siguiendo el rastro de sangre llegué hasta el dormitorio.
- Evidentemente -afirmé- aquí empezó todo. Le debieron atacar mientras dormía -señalé las manchas de sangre de la cama, así como las sábanas caídas- Se fue arrastrando, se detuvo un momento -volví a señalar el lugar donde la mancha se hacía más extensa- y siguió hasta la escalera. Desde allí fue resbalando, hasta donde está ahora.
- ¿Nos puedes decir algo sobre el asesino, o sobre el arma del crimen?
No habían encontrado el arma homicida, pero tampoco tenía mucho misterio.
- Un cuchillo -aseguré- largo, la hoja de unos 20 cm., muy afilado, tanto que no se necesitaría mucha fuerza para usarlo, por lo que el asesino puede ser igualmente un hombre o una mujer.
- Pues no nos dices gran cosa.
- Lo siento.
En ese momento regresaba el chaval, con la cara blanca y aguantando las bromas de los compañeros.
- Te has ensuciado los zapatos -me señaló, aguantando una nueva arcada.
Me miré, y en efecto vi en mi calzado unas manchas que empezaban a ser marrones, pero solo un experto en sangre, como yo, podría saber que esa sangre llevaba allí unas 24 horas.

sábado, 15 de septiembre de 2012

TE QUIERO

Te quiero.
Sé que algunos piensan que eres feo, pero te puedo asegurar que a mí me pareces más hermoso que el más bello amanecer.
Sé que algunos dicen que eres tonto, pero para mí reunes la sabiduría de los grandes filósofos y matemáticos.
Sé que tú mismo piensas que estás algo gordo, pero ¿qué importa eso? ¡Así tengo más de tí a lo que amar!
Te quiero.
A veces estás de mal humor, y me gritas sin que yo lo merezca, pero no me importa, nunca conseguirás que deje de amarte, y en esos malos momentos seguiré a tu lado, esperando hasta que consiga que me mires y me sonrías, y entonces, como siempre, te daré las gracias con un suave ladrido.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Miedo a vivir

Evitamos pisar los cadáveres que nos rodean, los fantasmas que bailan a nuestro alrededor, los deseos perdidos que se convierten en humo y nos dejan ciegos, mudos de miedo ante el pavor que nos producen, y los días pasan, y los sueños pasan, y la vida pasa, y solo el temor permanece, el temor a no vivir, a que el propio miedo no nos deje vivir, a que la muerte venga de puntillas, lentamente, acercándose a nuestra cama y tomando nuestra mano, aprentando con sus huesos nuestros blandos dedos, y nos lleve con ella, sin haber vivido.

lunes, 10 de septiembre de 2012

HUELLAS

Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad... puede ser. 
Las huellas desaparecen de la arena, las olas vienen y se las llevan consigo, y supongo que también la huella lunar habrá desaparecido con el tiempo, no voy a ir a comprobarlo, ni me interesan tanto esas huellas, sino las otras, las que no se ven, pero se perciben, las que dejamos en los seres a los que queremos,  y que nos quieren, las que hacen a las personas ser como son, las que cambian, más o menos sutilmente, a los que nos rodean, las que nos cambian, más o menos sutilmente, a nosotros, las huellas que nos hacen ser quienes somos, que nos preceden antes de quedar impresas a su vez, sirviendo de guía a otros pasos que podrán encontrar más fácilmente el camino, que no se perderán, que tal vez sean un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para la persona.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

MIEDO

Corría y corría, su propio miedo la impulsaba, el eco de sus pisadas se repetía en su cerebro, y el terror impedía que cualquier otra idea llegase hasta su obnuvilado cerebro. El miedo era su rival. El miedo era su razón de ser. El miedo era todo lo que en ese momento sentía, lo que en ese momento era, hasta que una voz, venido de no sabía dónde, se fue filtrando entre la negrura de su pánico, una voz que la decía que dejase de correr, una voz que la aseguraba que, si abrazaba a su miedo, su miedo la abrazaría a ella, que en cuanto dejara de huír, el miedo dejaría de perseguirla, y caminaría a su lado, como un buen amigo, como un compañero, como un amante.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Energía en movimiento

Si la energía no se destruye, sino que se transforma, ¿en qué se habrá convertido toda esta energía, que yo tenía, y que ya no tengo? Eso pienso cuando, por las mañanas, me cuesta dios y ayuda levantarme, reunir la suficiente energía, de entre mis menguadas reservas, para poner en marcha el mecanismo que mueva mi cuerpo un día más, y cuando por la noche me acuesto, con prisas para recargar un poco antes de que me vacíe por completo, lo vuelvo a pensar, ¿en qué se convierte mi energía? ¿dónde está? ¿por qué no puede volver a su anterior forma y lugar, y quedarse conmigo? ¡Protesto, yo necesito toda mi energía, y odio las leyes físicas que la obligan a transformarse en otra cosa distinta!

martes, 28 de agosto de 2012

Sin condiciones

La ternura de un bebé, al que tienes que cuidar, alimentar y mimar, y que te recompensa con esa mirada de adoración, de suponerte superior a cualquier ser humano, por ser el que cubre todas sus necesidades.
El cariño de un hermano, con el que juegas y compartes travesuras, que te quiere sin plantearte que pueda ser de otra forma.
La complicidad de un amigo, al que eliges y te elige, porque los dos os ofrecéis algo que otros no tienen, porque juntos camináis por la vida, porque sois recíprocamente únicos en el mundo.
El deseo de un amante, de estar junto a ti todo el tiempo, de sentarse a tu lado, de tumbarse a tu lado, de pasar juntos todo el tiempo que sea posible, de correr con anhelo a la puerta antes de que tú la abras.
El tranquilo amor de un padre, que desea ayudarte en todo lo posible, que necesita tu ayuda, tu amor, tus cuidados, que vuelve a mirarte con esa adoración infantil, porque, como a un niño, tú cubres todas sus necesidades, y él ahora lo comprende, lo acepta, y te corresponde con una sonrisa de innegable gratitud, de incondicional amor.
Para sentir todo eso, es necesario encontrar cinco personas que, con suerte, puedan dar y recibir todo ese cariño, o, más fácilmente, puedes tener un perro.

Refranero español


"A quien madruga, Dios le ayuda", ¿de verdad? ¿Y cómo lo hace, colocando un euro a sus pies, o incluso un billete de cinco euros, para que se pueda tomar un café? Bien, no digo que esté mal, pero ¿no sería mejor que le diera un buen curro, que no le obligase a levantarse a las cinco de la madrugada? ¿O mejor aún, una buena primitiva? Bueno, visto lo visto, prefiero seguir en la cama hasta que salga el sol, porque "no por mucho madrugar, amanece más temprano".

domingo, 26 de agosto de 2012

tal vez

Intentemos permanecer en el mismo equipo, puesto que lo que importa es sobrevivir, y si no sabemos cómo vamos a arreglar esto, solo necesitamos una conexión en banda ancha, muy ancha, aunque no tengo hambre. Siempre podemos intentarlo, aunque es lo único que no hay que hacer nunca, porque las cosas se hacen o no se hacen, pero no se intentan, porque si se tienen ideas propias, las ajenas se esconden en casa de la abuelita, donde no hay línea, ni corriente, ni banda ancha ni estrecha, sin módem ni conexión, y por eso no sabe que cuando uno tiene los dientes grandes es para comerte. Y entonces dijo el Señor: "Hágase la luz".

martes, 21 de agosto de 2012

Ahora te cae un bautizo, luego un entierro, y a continuación una boda, que tienes que encajar con la visita al dentista o al ginecólogo, y con la tertulia de los amigos y los cafés de la mañana, o de la tarde, todo bien encajadito, sin que queden huecos, porque si quedan, aunque algunos se pueden rellenar más adelante, ya no es lo mismo, no es el momento adecuado aunque sea el lugar adecuado... en fin, que hay que ser un experto en tetris para conseguir encajar todas las piezas de la vida, y siempre acabamos en el game over, sin vuelta a empezar, sin vidas extras.

viernes, 17 de agosto de 2012

En el ascensor

 - Hola.
- Hola.
- ...
- ¡Qué calor hace!
- Sí, y parece que mañana todavía más.
- Bueno, ya llegará el invierno, y nos quejaremos del frío.
- ...
- Vale, hasta luego.
- Adiós, adiós.
    Y en invierno, cambiamos el calor por frío, y ya está. El problema es, ¿de qué hablamos en otoño y en primavera? ¡Qué largos se hacen los siete pisos!

lunes, 13 de agosto de 2012

CÁLIDO AMOR


 
- ¿Dónde os conocisteis?
Sonrío antes de contestar, porque ya sé la cara de asombro que van a poner en cuanto responda, como lo hago:
- En una librería.
Y no es que tenga nada de malo conocerse en una librería, no me entendáis mal, pero es que, lo siento si os molesta, ninguno de los dos damos el físico. Fernando es alto, algo más de metro ochenta, musculoso, moreno, guapo, simpático, y ni siquiera lleva gafas, ya sabéis, todo lo contrario del típico ratón de biblioteca, y yo, por mi parte, y aunque esté mal decirlo, no le voy a la zaga, casi tan alta como él cuando me pongo tacones, con un cuerpo que quita el hipo, y, por supuesto, sin necesidad de cubrir mis preciosos ojos verdes con ningún tipo de lentes.
- ¿En una librería? -como era de esperar, la repetición asombrada de mis propias palabras, me hacen sonreír de nuevo, aunque tal vez debería molestarme por el hecho de que piensen que somos tontos, que ninguno de los dos lee, ni se encierra jamás en museos o bibliotecas, porque a mi me gusta leer, aunque eso sí, prefiero hacerlo al aire libre, en la playa o en el campo, al lado de un río de frías aguas.
Por supuesto, no aclaro que Fernando es bombero, y que si acudió a la biblioteca fue para apagar el fuego que consumía todas aquellas letras que danzaban, gritando su petición de ayuda en mudo parloteo gris.
¿Y qué soy yo? No soy la bibliotecaria, si os lo estáis preguntando, solo una chica lista, y enamorada, que buscó un encuentro "casual" con el hombre de sus sueños, preparando un ambiente hermoso, como solo el fuego lo es, y cálido, como el amor que prendió entre las páginas de los libros ardiendo, y entre sus fuertes brazos cuando me tuvo que rescatar del incendio.

sábado, 11 de agosto de 2012

Incongruencias habituales

El camino subía, subía y subía, pero yo no, dejé que siguiera subiendo y me dí media vuelta, hacia mi casa. Eché un vistazo al sótano, cuya escalera bajaba, bajaba y bajaba, pero yo no, no tenía ganas de bajar y dejé que ella, la escalera, bajase sola. Como me dolían los zapatos, decidí darles una aspirina y dejarles descansar, a ver si al día siguiente estaban mejor, mientras yo, por mi parte, me dedicaba a comerme aquel enorme pastel de nata, lleno de colesterol, pobrecito, y un buen pedazo de chocolate, de ese que engorda tanto, disfrutando de la ventaja de no ser yo la que engordase, aunque la ropa se quede estrecha.

jueves, 9 de agosto de 2012

Yo voy

Si cuando yo voy, tú vienes de allá... pues en algún lugar nos cruzaremos, digo yo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Frágil

¡Qué frágil es el ser humano! Un día te despiertas, ¡y zas! estás muerto, ¿y entonces qué? Es un tremendo fastidio, porque por más que intentas empujar y tirar de tu cuerpo, ahí sigue, tirado en la cama, sin respirar, aunque eso sí, ya no te duele la espalda, que no todo ha de ser malo, y has dejado de sudar, ya no sientes ni frío ni calor, pero ¿y el café? Aaaah, hueles el intenso aroma que penetra por la ventana, y cuando intentas agarrar la cafetera, tu mano la traspasa limpiamente, y te tienes que conformar con ponerte delante de la primera persona que pillas, y "sentir" como el liquido caliente te atraviesa para aterrizar en su garganta. En fin...

sábado, 4 de agosto de 2012

Sucedió al fin

El sol quemaba, parecía llegar hasta la piel sin ningún tipo de filtro que lo suavizase, y los restos de asfalto se derretían bajo la suela de los zapatos. El hombre caminaba, solo, rodeado por edificios que encerraban en sus paredes los fantasmas de un ayer alegre, de unas risas satisfechas, de sueños y esperanzas dormidos a la espera de un futuro incierto. Los coches permanecían en sus sitios, inmóviles, perdida su identidad de "automóviles" en su intensa quietud.
Podría haber sido el último hombre de la tierra, el superviviente de una catástrofe nuclear, de un ataque convulsivo de zombis hambrientos, de un virus ofensivo que hubiese destruído toda vida humana y animal, pero no, solo era unb pobre estúpido que tenía que trabajar en agosto.

martes, 31 de julio de 2012

PERDIDAS Y AFORTUNADAS


Mapa en mano, pisando el acelerador, y dispuestas a recorrer la isla, esta vez hacia el norte, hacia Corralejo.
- Toma.
Mi compañera me tiende el mapa que, como es natural, sin las gafas puestas, no distingo en absoluto, lo que nos hace reír.
- Por lo menos nos reímos -comenta ella.
- Claro, porque somos dos tías -le contesto- si fueras un hombre me dirías: "es que estás tonta, ¿por qué no te pones las gafas?"
Ella vuelve a a reír, y luego contesta:
- Pues va a ser que sí, que tienes razón.
Y nos solazamos en las Grandes Playas, después de entonar el cuerpo con nuestros queridos barraquitos, y encantadas de ser dos mujeres afortunadas, en las Islas Afortunadas.
 
 ( Relato finalista en un concurso, cuyo tema era Corralejo)

lunes, 30 de julio de 2012

PIDE UN DESEO


Entre los tesoros del trastero, ninguno tan precioso como aquella vieja botella de brandy, tan antigua que, después de mirar a su alrededor para asegurarse de que nadie la observaba, decidió darse el gusto de frotarla suavemente, esperando ver aparecer el genio de la botella, y pedirle sus tres deseos. El genio no apareció, pero la botella se abrió y, después de varios tragos de su contenido, sintió que todos sus deseos se habían cumplido.

sábado, 28 de julio de 2012

REBAJAS (Final)


Ella sonrió como respuesta, tal vez sonrojándose un poco, no tanto por el encubierto ofrecimiento de su marido, sino por la culpa que sentía por estar ocultándole algo, aunque fuera algo tan insignificante como una compra que no sabía cómo utilizar.
Sí, tenía que usarlo esa misma noche, la noche del sábado, la noche del noveno día desde el que comprara el tremendo chollo, que descansaba en el fondo de un cajón, aguardando el momento de ser utilizado.
Para cenar, no se limitó a las pizzas, también preparó los filetes de ternera con salsa de ostras, como a él le gustaban, aunque a ella no le hacía demasiada gracia.
- Cariño, está todo delicioso, ¿no bebes conmigo?
- No, gracias, prefiero agua.
Él se encogió de hombros, tomando otra copa de aquel maravilloso vino, que le había costado bastante menos de lo que en realidad valía.
- No he hecho postre, ¿quieres unos higos?
- No te preocupes, está todo bien.
Sí, estaba bien, pero ella sentía que los ojos se le llenaban de agua, y tenía que mirar hacia otra parte mientras él se deslizaba en el sofá, lentamente, con una flojedad tranquila que le hacía sonreír beatificamente.
- ¿Qué te ocurre? -él conseguía apenas ver a su mujer, entre la bruma del alcohol, pero incluso así era consciente de que estaba llorando, y cuando le hizo la pregunta, ella le respondió con un gemido- ¿por qué lloras?
- Porque te quiero -la respuesta parecía un poco incongruente, y su marido sonrió, o intentó hacerlo, porque la boca se limitó a entreabrirse y dejar salir un hilillo de baba- y te prometí que usaría todas las ofertas que comprase, antes de diez días.
Él ya no contestaba, y ella siguió llorando mientras recogía los restos de la cena, y lo tiraba todo al cubo de la basura, junto al paquete vacío de matarratas que había tenido que vaciar en la botella de vino, ¿cómo si no lo iba a utilizar, si en casa no tenían ratas?

miércoles, 25 de julio de 2012

REBAJAS (2ª parte)


...¿cómo lo usaría?
No podía pensar, los números bailaban delante de ella, 80, 80, 80... ¡es que era un descuento increíble!
¿Qué iba a hacer?
¡Lo compró!
- ¿Qué has comprado hoy?
El recibimiento de su marido la hizo sonrojarse de vergüenza, y no fue capaz de mostrarle la increíble oferta que había encontrado, se limitó a enseñarle el vestido, las sandalias a juego, y el pañuelo.
- Ya sabes -le recordó-si no te lo pones antes de diez días, lo devuelves.
¡Devolverlo! Qué palabra más horrible! ¡Si ella ni siquiera devolvía cuando algún alimento le sentaba mal, cuando la comida se descomponía en su estómago y urgía sacarla de su cuerpo!
- Sí, cariño.
Escondió el artículo más rebajado que había adquirido, mientras pensaba qué uso podía darle, lo que sirvió para mantenerla ocupada los siguientes días, para asombro de su marido, que observaba cómo pasaban la semana sin que su mujer comprase más bagatelas.
Tan contento y orgulloso estaba, por el anormal comedimiento de su esposa, que el sábado de la siguiente semana decidió ir de compras con ella, feliz al verla comportarse de forma tan sensata, sin acumular demasiadas ofertas, tan solo un par de pizzas que ofrecían a mitad de precio, y unos filetes de ternera con los que regalaban un pollo.
- Mira, yo también voy a aprovechar una oferta.
Ella no entendía de vinos, pero si él pensaba que el precio de aquella botella estaba muy bien, no se lo iba a discutir.
- ¡Pero te lo tienes que beber antes de diez días! -se burló de él.
- No te preocupes, esta misma noche desaparece la botella.
Y se lo decía con un guiño de ojos, un guiño que quería indicar que no solo bebería, que estaba dispuesto a ofrecerle algún otro tipo de placer, una noche de las que hacían historia, de las que se recordaban durante mucho tiempo.

lunes, 23 de julio de 2012

Rebajas (Primera parte)


Casi temblaba de excitación cuando salió de casa, y no era para menos, ¡comenzaban las rebajas! Las enormes letras reclamaban constantemente su atención, desde todos los escaparates: ¡Oferta! ¡Liquidación! ¡Rebajas! ¡Segundas rebajas! Su propio reflejo se unía a aquellas letras, como si ella misma fuese una oferta detrás del cristal, junto a aquellos preciosos vestidos de tonos pastel, aquellos pantalones cortos con todos los colores del arco iris, aquellas sandalias, camisetas de todos tipos... y no solo ropa, todo estaba en rebajas: libros, utensilios de cocina, muebles, relojes, perfumes...
"¿Te vas a poner eso?"
Cuando iba a comprar aquel precioso bikini, la voz de su marido se filtraba a través de la oferta, amenazándola, recordándola el pacto que habían hecho: Cualquier cosa que comprase, la tendría que usar en un plazo máximo de diez días. Y aunque el precio era de escándalo, se sentía incapaz de ponerse, a su edad y con sus kilos, aquella prenda tan diminuta, aunque preciosa.
Apenas aguantaba la ira que sentía por tener que dejar pasar aquel chollo, hasta que el vestido que vio a continuación contribuyó bastante a apaciguarla, porque, aunque era un poco corto, sin duda le sentaba a la perfección, como pudo comprobar cuando se lo probó, girando apenas en el minúsculo probador del establecimiento.
Bien, eso iba para casa, y antes de diez días se lo pondría.
Para ser el primer día, no estaba mal, tal vez mañana... Pero, ¿qué era aquello? ¡Increíble! ¡No el 20, ni el 40, ni el 60, hasta el 80 % de descuento! No podía dejarlo allí, tenía que comprarlo, aunque...

martes, 17 de julio de 2012

Segunda oportunidad


Seguía aferrado al volante, a pesar de que las ruedas del coche ya no estaban en el suelo, y mientras daba una, dos, tres vueltas de campana, vio, como se supone que ocurre en esos casos, cómo su vida entera pasaba ante sus ojos: un bebé gordito, aprendiendo a comer, aprendiendo a caminar, aprendiendo a leer, a escribir, a estudiar, a aprobar, a trabajar, a conducir... a trabajar más... sus manos rellenando formularios, del 201 al 700b, sin ninguna persona que se cruzase en su camino, sin amor, sin odio, sin siquiera indiferencia... el coche chocó contra una valla, y detuvo su incongruente carrera, tan incongruente como su vida, que se había deslizado de forma lateral, sin sentido alguno.
- ¡Amigo! ¿Está bien?
Salió por la ventanilla y observó el destrozado coche.
- ¿Amigo?
Sonreía, feliz.
- ¿Se encuentra bien?
La vida le daba una segunda oportunidad, y no iba a desperdiciarla.
- ¡Será mejor que llamemos a una ambulancia!
- ¡Señor!
- ¿A dónde va?
¿Qué importaba?

sábado, 14 de julio de 2012

Infiel

Él era su mejor amigo.
Ella era su esposa.
Una cosa era imaginarlo, suponerlo, adivinarlo, saberlo... y otra era verlo con sus propios ojos, encontrarlos a los dos en la cama, ¡en su cama! Por mucho que se hubiera preparado para algo así, seguía siendo un duro golpe, y sentía que le costaba respirar, que una serie de emociones le invadían: celos, rabia, dolor, envidia...
- Cariño...
La voz somnolienta de su esposa, que entrecerraba los ojos, molesta por la luz que él acababa de encender, todavía le desquició más.
- ¡No me esperábais tan pronto! ¿Verdad?
- Pues no.
¿Y él? Él se limitaba a mirarle, en silencio, consciente de que había actuado mal, pero sin arrepentimiento, tan solo con algo de miedo por lo que pudieran hacerle.
- Tienes algo de cena en el micro.
¿Cena en el micro? ¿Eso era todo?
Aquello era lo peor de todo, el hecho de que ninguno de los dos le dieran la menor importancia, como aceptando que aquello ocurría muy a menudo, y seguiría ocurriendo.
Su esposa se dio media vuelta, y él, su mejor amigo, se limitó a mover levemente la cola, aunque sabía que le seguiría a la cocina en cuanto le llegase el olor de la cena.



lunes, 9 de julio de 2012

Cuestión de tiempo

El camino seguía, seguía, seguía... pero el caminante estaba agotado y se tuvo que sentar a descansar, a la sombra de un álamo, escuchando el suave sonido del agua que corría, y corría y corría, allá abajo, ¿hacia dónde iba el camino? ¿hacia dónde iba el río? ¿hacia dónde iban las montañas? Porque las montañas también se movían, despacio, arrastrando su enormidad, sin la ligereza del río, sin el metafórico movimiento del camino, sin la agresividad de ninguno de ellos, con una pasividad lenta, pero segura, acercándose al hombre que meditaba, a ese nuevo Mahoma que esperaba, con paciencia infinita, que la montaña llegase hasta él.

sábado, 7 de julio de 2012

Yo pienso, tú piensas...


... y plantaré margaritas en... Italia puede ser un buen lugar, aunque... el calor es tan insoportable como el frío, y los niños... con el perro tenemos que ir a un camping, porque... el sol le tiene quemado, y no quiere... helados, de chocolate, de fresa, de... ¿cuál de todas esas ideas es la mía? No lo sé, siento que el sol abrasador evapora la ideas, se cruzan unas con otras, y forman al caer sobre los calientes cuerpos un halo oscuro... no, no es la melanina la culpable de nuestro tono tostado, sino todas esas ideas que, una vez volatilizadas, se difuminan y convierten en una nueva piel, que nos protege de nuestro propio sopor, convirtiendo el verano en una enorme caldera hirviente de ideas que, de año en año, guardamos para los largos días de invierno.

martes, 3 de julio de 2012

EN UN LUGAR DE LA MANCHA


En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor... no quiero acordarme, pero no consigo olvidarlo, la triste figura triple de perro, caballo y hombre, caminando cansinamente por la carretera, aparece una y otra vez en mis noches de insomnio.
Cuando los vi a lo lejos, lo primero que se me ocurrió fue que se trataba de la muerte, ni más ni menos, ¿qué otra cosa podía ser aquella trinidad esquelética que avanzaba hacia mí? El sol me daba en la cara, y apenas distinguía rasgos distintivos, pero no disminuí la marcha, puede que, por el contrario, incluso apretase un poco más el acelerador, intentando llegar lo antes posible ante aquella macabra aparición, y sobrepasarla.
El aire parecía enfriarse a medida que me aproximaba al famélico grupo, y el sol comenzó a enturbiarse entre nubes de aparición repentina.
El grupo se atravesó en la carretera, cerrándome el paso, mientras el caballero apuntaba hacia mi su lanza, y las únicas opciones que me quedaban eran detenerme, o acelerar todavía más y arrasar con ellos, y aunque lo último era lo que me pedía mi propio miedo, mi pie tomó su propia decisión y detuvo el automóvil a escasos dos metros del agresor.
- ¡Alto ahí! -me increpó, con una voz potente que desmentía su aparente debilidad- ¿Quién osa atravesar estos páramos?
Sería gracioso si no fuera tan trágico.
El perro, o más bien su casi desnuda osamenta, ladraba acompañando las palabras de su amo, y solo el caballo permanecía quieto, con la cabeza gacha, buscando inútilmente entre el asfalto alguna brizna de hierba
Yo me quedé callada, buscando una salida por donde escapar de tan absurda encerrona.
- ¡Habla ya, o probarás mi lanza!
Yo no podía decir nada, sentía la boca seca como el esparto, y el pie me seguía temblando en el pedal, vacilando entre uno y otro, haciendo rugir el motor del coche al acelerar mientras pisaba también el embrague.
- ¡Tú lo has querido!
Mis atónitos ojos contemplaron la formación del grupo de ataque: el caballero azuzaba al caballo para que embistiese, mientras apuntaba con la lanza en mi dirección, y el flaco galgo trotaba desaliñadamente al lado de su compañero.
¿Me iba a despertar de un extraño sueño?
¿Aparecerían por la carretera los sanitarios de algún manicomio, buscando al paciente huido?
Nada de eso, seguía despierta, y pude notar el golpe de la lanza contra el coche, un golpe flojo, dado sin duda con todas las fuerzas del caballero, que ahora no desmentía su endeblez, y acompañado de los arañazos del galgo al ponerse de patas, intentando llegar hasta mi, no sé si para morderme o para mendigar un trozo de pan que echarse a los dientes.
El caballo estuvo a punto de caer, y desde mi metálico encierro podía ver cómo le temblaban las patas, haciendo oscilar a su jinete en un basculante baile que los mantuvo durante varios segundos en el límite entre la vertical y la horizontal, hasta que se recompusieron y me miraron como si no comprendiese que todavía estuviese allí.
- ¿Qué es esto?
Se aprestaba a repetir el ataque, y pensé que, por muy flojo que fuera, tampoco la chapa del coche aguantaría demasiados embistes, por lo que levanté el pie del embrague y el automóvil saltó con más agilidad que el equino, y de forma tan brusca que no conseguía hacerme con él. Di un volantazo para esquivar al desnutrido can, que emitió un alarido espantado, pero no pude evitar al caballero que de nuevo se volcaba contra mi.
Sí, le atropellé, en aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, pero cuando miré por el espejo retrovisor, no vi nada.
Pero no pasa nada, porque aquello nunca ocurrió, y no es que no sucediera, no sé si me entendéis, es que desde que ocurrió, retrospectivamente dejó de ocurrir.
He atropellado a don Quijote de la Mancha, y desde ese mismo momento, ha dejado de existir, pero eso fue hace mucho... "era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura..."

sábado, 30 de junio de 2012

Ironía

"Todo lo abandonamos, excepto el aprender"... irónico. Tal vez las galletas de la suerte chinas acierten mejor, pero nuestros sobres de azúcar dejan mucho que desear, cuando eso es lo que le sale a un hombre que, cada día que pasa, desaprende lo que a lo largo de los años ha ido aprendiendo, ¿en qué estaría pensando Virgilio al escribir eso? ¿Aprendemos los demás de lo que desaprenden los que nos rodean, como esponjas que absorbemos la sabiduría ajena?

miércoles, 27 de junio de 2012

Con el rabo entre las piernas (recomendaciones para un buen verano)


Casi se relamió de gusto cuando vio que la rubia se iba quitando la ropa, hasta quedar solo cubierta con un pequeño bikini. La chica no le prestaba atención, miró un momento hacia el sol, y luego hacia la arena, buscando la mejor orientación y extendiendo la toalla, y luego se sentó, todavía mirando hacia la orilla, como dudando entre darse un baño de agua primero, o directamente del sol que caía a plomo sobre su piel todavía clara, todavía con la blancura del invierno que ya había dado lugar a los primeros días cálidos, más deseados precisamente por ser los primeros, y que por lo mismo la convencieron para dejarse caer a lo largo sobre la toalla... ese era el momento, cuando estaba distraída, relajada, vulnerable, y sin darle tiempo se lanzó sobre ella... pero rebotó bruscamente, ¿qué ocurría? No lo entendía, y lo intentó de nuevo, con idéntico resultado, y con la misma falta de comprensión. Como un loco, intentó repetidas veces el mismo experimento, esperando un resultado distinto, que nunca se producía, hasta que, un par de horas después, la muchacha se incorporó y rebozó su cuerpo con aquella sustancia protectora, una vez más, haciendo que, el pobre cáncer, tuviera que huir con el rabo entre las piernas.

lunes, 25 de junio de 2012

Detrás del telón

Me está gustando esto de actuar en público, quien lo iba a decir, con la angustia que me producía, y me sigue produciendo, pero una angustia morbosa y cargada de placer. Pero todavía más me gusta lo que ocurre detrás del telón, esa nueva familia que se forma, con sus miedos y sus celos, con sus rencillas más o menos encubiertas, con sus alianzas de unos contra otros, unos a favor de otros, pero todos unidos por el mismo deseo de que todo salga bien, unidos frente a ese otro grupo que, al otro lado del telón, nos está esperando, no a nosotros, sino a nuestros alter egos, en los que nos transformamos cuando se corren las cortinas y nos iluminan los focos, unos segundos después de preguntarnos ¿por que hago esto, qué necesidad tengo de pasarlo tan mal? Y cuando la representación termina y volvemos a ser nosotros, más o menos, el suspiro de alivio de que todo haya acabado, y la satisfacción cuando alguien se acerca a felicitarnos... ¡sí, me está gustando actuar en público!

viernes, 22 de junio de 2012

No quiero nada, no puedo ir a ningún sitio, no puedo hacer nada, no soy nadie, no sé nada, no estoy en ningún lugar, no voy a ningún sitio, no soy nadie... ¿amargura, desesperación? ¡No, todo lo contrario! Recordad que una doble negación es una afirmación: ¡Lo quiero todo, puedo ir a cualquier sitio, puedo hacer cualquier cosa...!

lunes, 18 de junio de 2012

INERCIA

No me gusta el fútbol, eso de ver a unos tíos hechos y derechos, peleándose por un balón, me deja fría, y lo de llegar o no llegar a cuartos de finales, pues más de lo mismo; ¿cómo, entonces, he llegado hoy a mi casa, con los dos brazos pintados con los colores de España, y cargada con banderitas y balones inflables? Pues eso, porque todos gritaban, porque hacían una "ola" muy chula, porque un muchacho joven me ha cogido el brazo, y yo he dejado que me garraparteara lo que quisiera... ¡qué fácil es seguir a la manada!

domingo, 17 de junio de 2012

En la calle

El hombre tenía piojos. El perro tenía pulgas. El hombre se rascaba. El perro se rascaba. El hombre estaba sentado en una silla desvencijada. El perro se tumbaba sobre una alfombrilla deshilachada. El tiempo pasaba lentamente. Alguien dejó caer una moneda dentro del sucio platillo, en el suelo, a los pies del hombre. El hombre levantó la cansada mirada, y no dijo nada. El perro movió la cola, hizo intención de levantarse, pero desistió sin completar la acción. Llevaban mucho tiempo juntos, el hombre y el perro. El hombre no sabe cómo se llama el perro. El perro no sabe cómo se llama el hombre. No lo necesitan.

viernes, 15 de junio de 2012

Un día de parque


Ocupaban el mismo banco todos los días, se sentaban y charlaban entre ellas, sin mezclarse con las madres que vigilaban a sus hijos, porque ellas no eran madres, a ellas las pagaban por estar allí, por pasar unas horas sentadas en el parque, por hacer lo mismo que las otras hacían de forma gratuita, altruista, egoísta.
- ¿Come ya mejor?
- Sí, últimamente parece que tiene más apetito, aunque no te creas, no pasa del medio plato.
- Pues el mío todo lo contrario, siempre tiene hambre, y protesta cuando no le doy todo lo que me pide.
- No os quejéis, que por lo menos los vuestros van al baño, no sabéis lo que es tener que cambiar pañales todo el día.
Las frases son similares a las maternas, aunque no hablen de sus hijos, y llegada la hora, las tres se ponen de acuerdo y se levantan al mismo tiempo, para recoger a sus cuidandos.
- Bueno, mañana nos vemos.
- Hasta mañana.
Ellos no dicen nada, se dejan llevar hacia sus respectivas casas, arrastrando sus viejos y cansados pies, sin saber quienes son, donde están, con quién van...

miércoles, 13 de junio de 2012

Mar de dudas

Se ahogaba en un mar de dudas, daba brazadas desesperadas, y las dudas cada vez formaban olas más grrandes a su alrededor: ¿seguirá enamorada de mi? ¿me despedirán en el trabajo? ¿podré irme de vacaciones este año? ¿será solo un grano eso que me ha salido, o...? Dudas, incertidumbre... terror, ¿cómo podía ser que la gente viviera con todas esos temores, con todas esas fluctuaciones que podían hacerle zozobrar en cualquier momento? Era insoportable, sentía que el mar de las dudas se filtraba en sus pulmones y le asfixiaba. La eterna margarita dejaba caer cada vez un pétalo: si, no, si, no...  Todos los días sube a la azotea y duda, duda, duda... ¿sí? ¿no?

domingo, 10 de junio de 2012

SERÁ EL CALOR

Hoy me encuentro mal, o mejor dicho, ni siquiera me encuentro, y eso que me he buscado. Me ha buscado en el ayer, y solo he encontrado una imagen de mi más vital,  más dinámica, a veces llorando por lo que ahora me parecen tonterías. Me he buscado en el mañana, y he encontrado una imagen oscura, lenta, a veces llorando por lo que todavía me parecen tonterías. Me he buscado en el hoy, y he entrevisto apenas una imagen tan fugaz, tan veloz en su rápida huída, en su rapido paso hacia el ayer o el mañana, que no me ha dado tiempo ni a llorar, así que he reído... no sé, no me encuentro bien, ni mal... será el calor.

viernes, 8 de junio de 2012

MÁS ALLÁ DEL AM,OR


Llevaba un rato en casa, pero la falta de respuesta la hacía olvidar la pregunta, hasta que sus ojos admitieron que la luz parpadeaba, ¿alguien había dejado un mensaje en el contestador?
Con la sorpresa pintada en su rostro, se acercó al normalmente mudo aparato, y pulsó la tecla de lectura: "Hemos encontrado a Buffy, se encuentra bien, pero tiene que pasar a recogerlo en..." y ahí una dirección.
¿Buffy? Debía ser un perro, o un gato, pero ella nunca había tenido ni perro ni gato, por lo que se trataba de una equivocación.
Estaba a punto de borrar el mensaje, pero su mente retuvo a su dedo en medio de la operación. Sí, se habían equivocado, pero no lo sabían, y si no volvían a llamar, ¿qué pasaría con Buffy? ¿Y qué pasaría con sus dueños, que tal vez estuvieran histéricos buscando a su querida y perdida mascota?
¡Bah, qué tontería! Seguro que se darían cuenta de su error y llamarían al número que correspondía, y dueños y mascota se reunirían y serían felices, aunque aquella dirección le sonaba, no estaba demasiado lejos de su casa, ¿y si se pasaba para comprobarlo?
No, qué idiotez, aunque...
También tenía que reconocer, aunque eso le costaba más, que la sugerente voz del que debía ser el veterinario contribuía a su desazón, se había sentido inmediatamente atraída hacia aquella voz tan viril, hacia aquella fuerza que emanaba de las pocas palabras que había pronunciado, y quería conocer al hombre, al dueño de aquella voz que había removido sus entrañas resecas.
No lo pensó más, no tenía nada que hacer, ni nada que perder, y después de arreglarse meticulosamente para parecer que no lo había hecho, se dirigió a la dirección que el teléfono le había transmitido.
Era una calle secundaria, sin apenas tráfico, y un bajo pequeñito, con una puerta de cristal, estrechita, que abrió con mano temblorosa.
Y allí estaba él.
En cuanto entró, sus miradas se cruzaron, y ella supo que él sentía lo mismo, que se reconocían sin haberse visto nunca, que se deseaban sin haberse conocido, que se habían buscado a través del tiempo y del espacio, como si sus almas hubiesen transmigrado de un cuerpo a otro hasta, finalmente, encontrarse.
- ¿Sí?
- Soy yo, la dueña de Buffy.
Las palabras salieron de su boca a través de los siglos, y por primera vez se sintió completa, entera, cuando el perro se puso de patas sobre ella, cuando su lengua retiró los restos de maquillaje, y cuando aquellos ojos oscuros reconocieron que sí, que ella era su ama, la que siempre había buscado, a la que siempre había esperado.

miércoles, 6 de junio de 2012

LA AMANTE


- Una imagen vale más que mil palabras.
No recuerdo a qué venía ese comentario, pero me volví hacia Paco, nuestro guía y profesor en ese momento, y protesté:
- No estoy de acuerdo.
Después de mirarme, y a punto de defender su postura, pareció pensarlo mejor y sonrió al contestar:
- Vale, se lo concedo a la amante de las letras.
¿La amante de las letras? ¿Esa soy yo?
Me turbó el bienintencionado comentario, porque yo nunca he querido ser "la otra", y hete aquí que parece que lo soy, la amante, la ilegítima, aquella con la que las letras coquetean y buscan cuando se aburren, pero a la que nunca llevarán de su mano en un lugar público. Soy la amante, no la amada, y arrastraré mi frustración hasta ese último momento en el que las letras, fría y desapasionadamente, sean el epitafio final en la tumba de su concubina.

martes, 5 de junio de 2012

LA LIEBRE Y LA TORTUGA


La liebre y la tortuga competían en una carrera. La liebre adelantó fácilmente a la tortuga, pero vio a otra liebre amiga y se paró a charlar con ella, y la tortuga la adelantó. La liebre volvió a adelantarse, pero luego se detuvo a la sombra de un hermoso árbol. De nuevo se retrasó, y de nuevo se adelantó, hasta que el canto de una cigarra la hizo parar de nuevo, quitándose de en medio del camino de las laboriosas hormigas. Varias veces la liebre adelantó a la tortuga, y luego se dejaba adelantar deteniéndose a charlar, a tomar algo con los amigos, a leer un rato... hasta que la tortuga, que no se había detenido en ningún momento, llegó a la meta y la cruzó, se volvió con la cabeza orgullosamente alta, y vio a su contrincante jugando con pequeños lebratos, ¡había ganado la carrera! Pero a la liebre no le importaba, ni a nadie le importaba, la tortuga estaba sola en la meta, sola en su victoria, sola con su propia soledad.

lunes, 4 de junio de 2012

EL TIEMPO TODO LO CURA

 El tiempo se acercó y colocó una tirita en la herida, pero seguía doliendo.
El tiempo estampó un besito sobre el golpe que la vida le había infligido, pero seguía doliendo.
El tiempo le cantó el "sana sana culito de rana", pero seguía doliendo.
El tiempo se quedaba sin ideas, no sabía ya qué hacer para curar la herida, para suavizar aquel tremendo dolor que la vida, las circunstancias, la casualidad, el amor, y tantos otros factores, habían producido, y decidió que había que darle tiempo al tiempo, se concedió a sí mismo el privilegio de esperar, de desear que el olvido llegara en su ayuda, y que, aunque fuera con ayuda de una caña, la deseada paz llegara, y la espiral de horror se convirtiera en un círculo perfecto de armonía.

viernes, 1 de junio de 2012

JUGUETES ROTOS


La cama sin hacer, los juguetes sin recoger... no es nada especial, es la lucha de todos los días, pero aquella mañana se encuentra especialmente irritada, consigo misma, y por consiguiente con su hijo, y el mal humor se dispara cuando encuentra, escondido debajo de la cama, otro juguete roto, uno de esos transformers tan caros que al chiquillo tanto le gustan, pero cuyos miembros luego retuerce hasta descuartizarlos, "se le va a caer el pelo", murmura, entre dientes, mientras recoge los restos de lo que fue un juguete, "hoy no hay parque al salir del cole, y que ni se le ocurra pedirme una chuche".
Barrer, fregar, cocinar... pasa toda la mañana atareada, como siempre, y todavía le dura el enfado cuando sale de casa para recoger al chiquillo.
- Hola, buenos días.
- Hola, ¿qué tal?
Su enfado se le cae a los pies cuando saluda a la mujer, a esa madre con la que se cruza a menudo, pero no porque vaya a recoger a su hijo al mismo colegio. Caminan un rato juntas, despacio, al ritmo de la silla de ruedas en donde se retuerce el cuerpo inmovilizado de aquel que nunca ha sido niño, del que nunca ha roto un juguete, del que apenas consigue esbozar un gesto, que su madre traduce como alegría, cuando a la puerta del colegio ve a otros niños salir corriendo, riendo o llorando, gritando hacia sus madres, algunos deteniéndose a saludarle, los más ignorándolo, o mirándole con miedo.
- ¡Hola, mami!
Abraza con fuerza a su hijo, con ganas de llorar ante la vitalidad del niño, y sin que el chiquillo le pida nada le lleva hacia el quiosco, ¿una chuche? No, le comprará un transformer nuevo, como el que ha roto, como el que ha encontrado escondido y descuartizado, como el que ese otro niño, que nunca ha sido niño, no podrá romper.

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