"Usted
tiene una geopatía originada por venas de aguas subterráneas",
eso dijo el médico, y se quedó tan fresco.
Ella
no dijo nada, pero sin duda su cara demostraba su ignorancia, por lo
que el médico añadió, generosamente: "Una geopatía es un
conjunto de influencias nocivas provenientes del subsuelo,
desfavorables para la salud de las personas que habitan o trabajan
sobre lugares afectadas por estas, ¿entiende lo que le digo?".
Ella
se encogió de hombros, y sin intentar comprender lo que le ocurría,
fue pragmáticamente a lo que le interesaba: ¿Y qué puedo hacer
para remediarlo?
El
médico fue claro al respecto, "solo tiene dos opciones -dijo- o
cambia de piso, o intenta eliminar el problema".
Cambiar
de piso, como si fuera tan fácil, piensa mientras se mete en la
cama, casi resignada a luchar contra su insomnio, su cansancio
crónico, su frío interno, y demás molestias causadas por aquella
dichosa vena de agua.
Miró
a su marido, ya dormido como un tronco, y sonriendo pensó que era
más fácil la segunda opción, por lo que cogiendo la pesada lámpara
de la mesilla, se dispuso a eliminar de golpe el problema, eso sí,
por prescripción médica.
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