Por
no saber no sabe
ni
hacer un huevo frito.
Mi
madre lo decía,
yo
solo lo repito.
Desde
bien pequeñita he aprendido a leer,
tebeos,
libros, cuentos, los puedo comprender.
Como
paso siguiente aprendí a escribir,
como
patas de mosca, no os voy a mentir.
Aprendí
a sumar, dividir y restar,
multiplicar,
raíces cúbicas y cuadradas,
y
dibujar las torres, rectas o inclinadas.
Aprendí
geografía, historia, naturales,
y
algunas, muy escasas, nociones musicales.
Sé
ir en bicicleta, y conducir un coche,
y
lo hago sin miedo, sea de día o de noche.
Uso
el ordenador con alguna destreza,
un
word, o un power point no me causan pereza.
Sé
un poco de inglés, francés y valenciano,
aunque
hablarlo me cuesta esfuerzo sobrehumano.
También
he aprendido a tener más paciencia,
a
tratar a la gente con más benevolencia,
a
tomar lo que viene con más filosofía,
y
a vivir bien la vida, gozando el día a día.
Pero
lo que no aprendo, por mucho que yo insisto,
es
conseguir hacer un lindo huevo frito.