martes, 28 de agosto de 2012

Sin condiciones

La ternura de un bebé, al que tienes que cuidar, alimentar y mimar, y que te recompensa con esa mirada de adoración, de suponerte superior a cualquier ser humano, por ser el que cubre todas sus necesidades.
El cariño de un hermano, con el que juegas y compartes travesuras, que te quiere sin plantearte que pueda ser de otra forma.
La complicidad de un amigo, al que eliges y te elige, porque los dos os ofrecéis algo que otros no tienen, porque juntos camináis por la vida, porque sois recíprocamente únicos en el mundo.
El deseo de un amante, de estar junto a ti todo el tiempo, de sentarse a tu lado, de tumbarse a tu lado, de pasar juntos todo el tiempo que sea posible, de correr con anhelo a la puerta antes de que tú la abras.
El tranquilo amor de un padre, que desea ayudarte en todo lo posible, que necesita tu ayuda, tu amor, tus cuidados, que vuelve a mirarte con esa adoración infantil, porque, como a un niño, tú cubres todas sus necesidades, y él ahora lo comprende, lo acepta, y te corresponde con una sonrisa de innegable gratitud, de incondicional amor.
Para sentir todo eso, es necesario encontrar cinco personas que, con suerte, puedan dar y recibir todo ese cariño, o, más fácilmente, puedes tener un perro.

Refranero español


"A quien madruga, Dios le ayuda", ¿de verdad? ¿Y cómo lo hace, colocando un euro a sus pies, o incluso un billete de cinco euros, para que se pueda tomar un café? Bien, no digo que esté mal, pero ¿no sería mejor que le diera un buen curro, que no le obligase a levantarse a las cinco de la madrugada? ¿O mejor aún, una buena primitiva? Bueno, visto lo visto, prefiero seguir en la cama hasta que salga el sol, porque "no por mucho madrugar, amanece más temprano".

domingo, 26 de agosto de 2012

tal vez

Intentemos permanecer en el mismo equipo, puesto que lo que importa es sobrevivir, y si no sabemos cómo vamos a arreglar esto, solo necesitamos una conexión en banda ancha, muy ancha, aunque no tengo hambre. Siempre podemos intentarlo, aunque es lo único que no hay que hacer nunca, porque las cosas se hacen o no se hacen, pero no se intentan, porque si se tienen ideas propias, las ajenas se esconden en casa de la abuelita, donde no hay línea, ni corriente, ni banda ancha ni estrecha, sin módem ni conexión, y por eso no sabe que cuando uno tiene los dientes grandes es para comerte. Y entonces dijo el Señor: "Hágase la luz".

martes, 21 de agosto de 2012

Ahora te cae un bautizo, luego un entierro, y a continuación una boda, que tienes que encajar con la visita al dentista o al ginecólogo, y con la tertulia de los amigos y los cafés de la mañana, o de la tarde, todo bien encajadito, sin que queden huecos, porque si quedan, aunque algunos se pueden rellenar más adelante, ya no es lo mismo, no es el momento adecuado aunque sea el lugar adecuado... en fin, que hay que ser un experto en tetris para conseguir encajar todas las piezas de la vida, y siempre acabamos en el game over, sin vuelta a empezar, sin vidas extras.

viernes, 17 de agosto de 2012

En el ascensor

 - Hola.
- Hola.
- ...
- ¡Qué calor hace!
- Sí, y parece que mañana todavía más.
- Bueno, ya llegará el invierno, y nos quejaremos del frío.
- ...
- Vale, hasta luego.
- Adiós, adiós.
    Y en invierno, cambiamos el calor por frío, y ya está. El problema es, ¿de qué hablamos en otoño y en primavera? ¡Qué largos se hacen los siete pisos!

lunes, 13 de agosto de 2012

CÁLIDO AMOR


 
- ¿Dónde os conocisteis?
Sonrío antes de contestar, porque ya sé la cara de asombro que van a poner en cuanto responda, como lo hago:
- En una librería.
Y no es que tenga nada de malo conocerse en una librería, no me entendáis mal, pero es que, lo siento si os molesta, ninguno de los dos damos el físico. Fernando es alto, algo más de metro ochenta, musculoso, moreno, guapo, simpático, y ni siquiera lleva gafas, ya sabéis, todo lo contrario del típico ratón de biblioteca, y yo, por mi parte, y aunque esté mal decirlo, no le voy a la zaga, casi tan alta como él cuando me pongo tacones, con un cuerpo que quita el hipo, y, por supuesto, sin necesidad de cubrir mis preciosos ojos verdes con ningún tipo de lentes.
- ¿En una librería? -como era de esperar, la repetición asombrada de mis propias palabras, me hacen sonreír de nuevo, aunque tal vez debería molestarme por el hecho de que piensen que somos tontos, que ninguno de los dos lee, ni se encierra jamás en museos o bibliotecas, porque a mi me gusta leer, aunque eso sí, prefiero hacerlo al aire libre, en la playa o en el campo, al lado de un río de frías aguas.
Por supuesto, no aclaro que Fernando es bombero, y que si acudió a la biblioteca fue para apagar el fuego que consumía todas aquellas letras que danzaban, gritando su petición de ayuda en mudo parloteo gris.
¿Y qué soy yo? No soy la bibliotecaria, si os lo estáis preguntando, solo una chica lista, y enamorada, que buscó un encuentro "casual" con el hombre de sus sueños, preparando un ambiente hermoso, como solo el fuego lo es, y cálido, como el amor que prendió entre las páginas de los libros ardiendo, y entre sus fuertes brazos cuando me tuvo que rescatar del incendio.

sábado, 11 de agosto de 2012

Incongruencias habituales

El camino subía, subía y subía, pero yo no, dejé que siguiera subiendo y me dí media vuelta, hacia mi casa. Eché un vistazo al sótano, cuya escalera bajaba, bajaba y bajaba, pero yo no, no tenía ganas de bajar y dejé que ella, la escalera, bajase sola. Como me dolían los zapatos, decidí darles una aspirina y dejarles descansar, a ver si al día siguiente estaban mejor, mientras yo, por mi parte, me dedicaba a comerme aquel enorme pastel de nata, lleno de colesterol, pobrecito, y un buen pedazo de chocolate, de ese que engorda tanto, disfrutando de la ventaja de no ser yo la que engordase, aunque la ropa se quede estrecha.

jueves, 9 de agosto de 2012

Yo voy

Si cuando yo voy, tú vienes de allá... pues en algún lugar nos cruzaremos, digo yo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Frágil

¡Qué frágil es el ser humano! Un día te despiertas, ¡y zas! estás muerto, ¿y entonces qué? Es un tremendo fastidio, porque por más que intentas empujar y tirar de tu cuerpo, ahí sigue, tirado en la cama, sin respirar, aunque eso sí, ya no te duele la espalda, que no todo ha de ser malo, y has dejado de sudar, ya no sientes ni frío ni calor, pero ¿y el café? Aaaah, hueles el intenso aroma que penetra por la ventana, y cuando intentas agarrar la cafetera, tu mano la traspasa limpiamente, y te tienes que conformar con ponerte delante de la primera persona que pillas, y "sentir" como el liquido caliente te atraviesa para aterrizar en su garganta. En fin...

sábado, 4 de agosto de 2012

Sucedió al fin

El sol quemaba, parecía llegar hasta la piel sin ningún tipo de filtro que lo suavizase, y los restos de asfalto se derretían bajo la suela de los zapatos. El hombre caminaba, solo, rodeado por edificios que encerraban en sus paredes los fantasmas de un ayer alegre, de unas risas satisfechas, de sueños y esperanzas dormidos a la espera de un futuro incierto. Los coches permanecían en sus sitios, inmóviles, perdida su identidad de "automóviles" en su intensa quietud.
Podría haber sido el último hombre de la tierra, el superviviente de una catástrofe nuclear, de un ataque convulsivo de zombis hambrientos, de un virus ofensivo que hubiese destruído toda vida humana y animal, pero no, solo era unb pobre estúpido que tenía que trabajar en agosto.

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