lunes, 6 de agosto de 2012

Frágil

¡Qué frágil es el ser humano! Un día te despiertas, ¡y zas! estás muerto, ¿y entonces qué? Es un tremendo fastidio, porque por más que intentas empujar y tirar de tu cuerpo, ahí sigue, tirado en la cama, sin respirar, aunque eso sí, ya no te duele la espalda, que no todo ha de ser malo, y has dejado de sudar, ya no sientes ni frío ni calor, pero ¿y el café? Aaaah, hueles el intenso aroma que penetra por la ventana, y cuando intentas agarrar la cafetera, tu mano la traspasa limpiamente, y te tienes que conformar con ponerte delante de la primera persona que pillas, y "sentir" como el liquido caliente te atraviesa para aterrizar en su garganta. En fin...

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