miércoles, 31 de octubre de 2012

Halloween



Esta es la noche de los muertos, salen de sus tumbas y buscan cerebros tiernos para alimentarse, seres vivos a los que devorar para seguir alimentando su carne putrefacta, energía robada para seguir subsistiendo... como siempre, ¿no? ¿No es eso lo que hacen muchas personas, durante toda su vida? ¡Hay que tener cuidado con esos zombis que, día a día, intentan vivir a nuestra costa, alimentándose de nuestra energía, chupando nuestra vida para, después, dejar nuestros cuerpos exhaustos abandonados y pasar a otra víctima!

domingo, 28 de octubre de 2012

Máscaras

Un nuevo día comienza, y hay que elegir con cuidado que mácara colocarse: ¿una divertida, una triste, una seria, preocupada, alegre, incomprensible...? No es que, a lo largo del día, no tengamos tiempo para cambiar de máscara, pero no es como salir unos minutos a fumar un cigarrillo, la máscara cuesta más, se agarra a nuestro rostro y clava sus garras, y hay que arrancarla con fuerza, y con dolor a veces, para ponernos otra en su lugar, por eso, lo mejor, es dedicar unos minutos al espejo, después de lavarnos y quitarnos las legañas, y decidir nuestro estado de ánimo, intentando influir positivamente, pero, si no hay más remedio, si la alegría se resiste, si hay que colocarse una máscara seria o enfadada, colocarla adecuadamente y con el menor trabajo posible, sin que se atasque, previniendo el momento en que tengamos que volvérnosla a quitar.

martes, 23 de octubre de 2012

Simbología

Menos mal que los romanos tenían costumbre de crucificar a los reos, ¿os imagináis si hubieran preferido la descuartización? Hombre, tal vez los templos hubiesen ganado vistosidad, quedaría morbosamente hermoso el altar con cuatro caballos colocados de forma simétrica, cada uno con un cuarto de hombre arrastrado, y sangre por todas partes, pero para uso particular, sería bastante engorroso colgarse todo eso al cuello, en lugar de una simple cruz.

lunes, 22 de octubre de 2012

LUNES

¡Qué mala fama tiene el lunes! Y no creo que sea merecida. Yo, al menos, quiero reivindicar los lunes, porque vale, sí, comienza la semana, de nuevo hay que madrugar, hay que volver al trabajo, al estudio, a la rutina, a esa rutina que tan horrible resulta, a menudo, cuando se rompe, pero, ¿qué haríamos sin los lunes, sin esos carroñeros que se alimentan del fin de semana? ¿A quién le contaríamos que nos hemos tirado en parapente, que hemos recogido setas, o, simplemente, que nos hemos pasado durmiendo más de doce horas seguidas? Porque, no nos engañemos, tanto como hacer todas esas cosas, nos gusta contarlas, disfrutamos relatando nuestro fin de semana a todo el que quiera escucharnos, y ¿cómo lo haríamos, sin el pobrecito lunes?

domingo, 21 de octubre de 2012

Sol

Ya no llueve tras los cristales, el sol ocupa ahora el lugar de esas gotas que resbalaban ayer, y el sol no se queda fuera, se niega a permanecer al otro lado de los cristales, los atraviesa y penetra sin pedir permiso, rey absoluto, dictador que asesina la nostalgia de la lluvia, que nos calienta el espíritu, como la carne, y nos regocija... hasta que nos hace ver el resultado de la lluvia, los cristales ahora sucios, con las diminutas huellas de todas esas gotitas ahora secas, convirtiendo el romanticismo en prosaica realidad.

sábado, 20 de octubre de 2012

Lluvia

Llueve tras los cristales, al otro lado, o tal vez a este. Llueve sobre mojado, llueve bajo lo seco. Llueve, y la lluvia siente el dolor profundo del llanto, las lágrimas caen, resbalan, triunfan sobre su propio dolor, y gimen roncamente, con tremendos alaridos que hacen aullar a los perros, que destrozan la paz y provocan una paz nueva, oscura, brillante en su oscuridad, blanca en su negrura, finalizando el comienzo del nuevo principio que termina antes de iniciarse, de reiniciarse, de bloquearse y quedar en pausa, hasta la siguiente gota, igual que todas, distinta de todas, resbalando como todas, tras los cristales mojados.

lunes, 15 de octubre de 2012

EL VALOR DE UNA SONRISA

En un país en el que los niños no pueden creer en las hadas, en el que la magia brilla por su ausencia, en el que la triste realidad oscurece las miradas más tiernas, robándoles la infancia apenas estrenada, la llegada de aquella mujer hizo brotar el germen de la esperanza en los infantiles corazones, y no solo por la comida que llenó sus barriguitas, ni por las medicinas que curaban sus males, sino sobre todo por su sonrisa, aquella sonrisa de complicidad y de entrega, y aquella voz suave con la que por la noche, cuando se reunían todos alrededor del fuego, leía aquellas preciosas historias, de mundos maravillosos donde la magia existía, donde no había que caminar kilómetros para encontrar agua limpia, donde abrías una puerta y encontrabas toda la comida que te apetecía, donde los niños se reunían en grandes casas para jugar, para reír: para aprender a ser felices. .

sábado, 13 de octubre de 2012

Identidad

Se había acostumbrado a no gruñir cada vez que pasaba frente a un escaparate, a pesar de que aquel perro siempre le estaba acechando allí. También le esperaba cada vez que se inclinaba a beber agua en algún charco, y sobre todo, y más nítidamente, en aquellos extraños paneles brillantes que reproducían cualquier persona, u objeto, y aunque el olor del otro can no le llegaba, su cerebro se negaba a reconocerse a sí mismo, no era él, ni era otro perro, era algo, otra cosa.
Y sin embargo, ¡oh, sin embargo! No tenía la menor duda de que era él, él mismo, no un reflejo, ni una imagen, sino su propia esencia, cuando se veía reflejado en los ojos de su amo, en los ojos que le daban su auténtica identidad, su única identidad.

lunes, 8 de octubre de 2012

URGENCIAS. Sala 2


 Se estaba asfixiando.
El aire no llegaba a sus pulmones, luchaba por respirar, en aquella fría sala de hospital que tantas situaciones similares había visto, que ya no se inmutaba por la tragedia humana, como tampoco se inmutaban los médicos y enfermeras que hacían su trabajo, mirando el reloj de la pared, pensando que aquello estaba tardando mucho y que se les pasaba la hora del almuerzo.
- Las 14.30 horas -escuchó en algún momento.
¿Qué era aquello, la hora de su muerte?
Algo se introdujo de súbito en su boca, en su garganta, y por fin un soplo de oxígeno llegó hasta sus pulmones, abriéndolos de golpe y haciéndole llorar de alivio, mientras volvía a escuchar la voz de antes.
- Varón, tres kilos y medio.

sábado, 6 de octubre de 2012

URGENCIAS. Sala 1.


Tenía que ir al hospital.
El dolor se iba haciendo más fuerte, más intenso, y apenas conseguía respirar.
Era consciente de las miradas de la gente, algunas asustadas, huyendo de ese hombre que se tambaleaba de un lado a otro, tal vez borracho, llevándose las manos al pecho con un gesto de dolor. Otras dubitativas, sin saber si acercarse a ayudar, mirando aquel paso vacilante, y vacilando a su vez, esperando que alguien tomase la iniciativa, y alejándose sin hacer nada.
El hospital estaba ya a pocos pasos, y no dudó en atravesar la entrada de urgencias, sintiendo que el inmenso dolor del corazón se le hacía insoportable, y a punto de aullar cuando por fin se encaró con la ventanilla.
- Por favor... -suplicó.
La enfermera lo miró, seria, imperturbable, sin hacerle demasiado caso.
Todavía estaba molesta por la trifulca que había mantenido poco antes con su marido, y recordaba la forma en que le había asegurado que no volvería a casa, que no lo soportaba más, que ya estaba harta de... ¿de qué? Ya ni siquiera recordaba qué era lo que había hecho para molestarla tanto.
- Por favor -repitió el hombre, casi llorando- Tienes que perdonarme, no lo haré más.

lunes, 1 de octubre de 2012

CON PRESCRIPCIÓN MÉDICA


"Usted tiene una geopatía originada por venas de aguas subterráneas", eso dijo el médico, y se quedó tan fresco.
Ella no dijo nada, pero sin duda su cara demostraba su ignorancia, por lo que el médico añadió, generosamente: "Una geopatía es un conjunto de influencias nocivas provenientes del subsuelo, desfavorables para la salud de las personas que habitan o trabajan sobre lugares afectadas por estas, ¿entiende lo que le digo?".
Ella se encogió de hombros, y sin intentar comprender lo que le ocurría, fue pragmáticamente a lo que le interesaba: ¿Y qué puedo hacer para remediarlo?
El médico fue claro al respecto, "solo tiene dos opciones -dijo- o cambia de piso, o intenta eliminar el problema".
Cambiar de piso, como si fuera tan fácil, piensa mientras se mete en la cama, casi resignada a luchar contra su insomnio, su cansancio crónico, su frío interno, y demás molestias causadas por aquella dichosa vena de agua.
Miró a su marido, ya dormido como un tronco, y sonriendo pensó que era más fácil la segunda opción, por lo que cogiendo la pesada lámpara de la mesilla, se dispuso a eliminar de golpe el problema, eso sí, por prescripción médica.


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