Contigo río hasta quedar afónica,
te hablo y te escucho,
comparto mil historias,
hago amena la vida...
si supieras que lloro hasta quedar dormida.
Tomamos un café y arreglamos el mundo,
decimos disparates,
compartimos rutinas,
exportamos deseos,
descartamos huídas...
si supieras que lloro hasta quedar dormida.
El enemigo del escritor no es la piratería: es el anonimato (Tim O´reilly).
jueves, 30 de abril de 2015
domingo, 26 de abril de 2015
Larga vida
Sí, una larga vida es lo que veo en mi futuro, y no es que sea vidente, sino que es e-vidente. Todos los de mi familia que han muerto, han adelgazado mucho previamente, y yo cada vez estoy más oronda, luego, es e-vidente, que mis genes me avisan de que una larga vida se cierne sobre mi, una vida dilatada, rechoncha, gruesa, obesa, rolliza, voluminosa...
jueves, 23 de abril de 2015
Desde el sofá.
Ayer fuimos otra vez al campo, pero esta vez no me asusté, ya sé que no me van a abandonar, y disfruté del paseo, de la tierra, del sol, y del barro, porque no era agua donde me metí, era barro, pero claro, mi compañero se metió, y yo le seguí, me dejé caer en el barro y disfruté, pero ¿y salir? porque había mucha pendiente, y aunque mi amigo es ya viejo, tiene sus cuatro patas, y podía salir sin mucho esfuerzo, pero yo no podía, y las humanas me tuvieron que ayudar; luego disfruté remoloneando, y dejando que me ayudsen, pero se dieron cuenta, y hacían como que se iban sin mi, y aunque sabía que no era cierto, se me encogía el corazón al ver que se alejaban, y me levantaba y trotaba hasta ellas, las adelantaba, y me volvía a tumbar, hasta que me pasaban, una y otra vez, en un juego divertido. Que a gusto subí luego al coche, el otro gran invento de los humanos, y además mi humana está muy contenta, porque le han dicho que estoy mejor, y no me tiene que pinchar más, aunque no sé cómo hacerle entender que no me importa, que le duele más a ella que a mi. Bueno, me tiene que seguir dando pastillas, pero eso está bien, porque me las envuelve en choped, y alguna vez consigo tirarla para que me dé más choped, ¡qué adiestrables son algunos humanos!
martes, 21 de abril de 2015
Te llamaré Viernes
Acabo de leer este libro, de Almudena Grandes, y me ha sorprendido que consideren un bicho raro a una tipa, porque se come la leche condensada a cucharadas... claro, lo que hacemos de forma cotidiana, nunca lo vemos raro, no se nos ocurre que el resto de la gente no lo haga, y eso me ha pasado, ¿no come todo el mundo la leche condensada, no ya a cucharadas, sino directamente del bote? Yo siempre lo he hecho, y si ahora no lo hago tanto, es porque mi cuerpo ya no lo asimila igual, es decir, lo asimila muy bien, dejándolo en la barriga y sin expulsarlo, ¡qué cosas! Bueno, tampoco me soprende saber que soy miembro del club de los bichos raros, aunque yo, como Groucho, nunca pertenecería a un club que me tuviera como socia.
viernes, 17 de abril de 2015
Desde el sofá (reflexiones de Salma)
Me ha gustado esto de escribir, y que la gente me conozca, pero también quiero que conozcáis a mi compañero, Lucky, el amo de la casa. Yo al principio iba con miedo, pero pronto comprendí que es un pedazo pan, solo tengo que meter el morro en la comida, y él se aparta; lloriqueo, y me deja su sitio en el sofá, junto a nuestra humana, y me da tantos besitos, que a veces me siento agobiada. Solo hay un lugar en el que no quiere que esté, en la cama de la humana, ese espacio lo tiene reservado para él, y bueno, le dejo. Se acabó el tener que luchar por la comida, o por el sitio más caliente para dormir, o tener que demostrar cada día que todavía puedo ser útil, ayudando a cazar a otros animales, ahora me ha llegado el momento de vivir, de disfrutar, de tirarme en el sofá... ¡oh, el sofá! Qué maravillas inventan los humanos, no entiendo como no se pasan el día entero ahí tumbados; tenemos dos, uno para mi y otro para mi compañero, y la humana se sienta en el hueco que la dejamos, y la usamos de almohada. El otro día Lucky... bueno, esto ya es largo, os lo contaré en otro ratito.
jueves, 16 de abril de 2015
Hola
Me falta tu felicitación. En cuanto me enteré de que había ganado el concurso, mi intención era correr al wasa y comunicártelo, ¿me acompañas a recogerlo? ¡Vale, te invito a un café a cambio! Que se le va a hacer, ya no puede ser, pero siempre recordaré tu cara de orgullo cuando viniste a la presentación de mi libro, el libro de tu hermanita, el hermano de la escritora, ¡no sabes la envidia que me da Raquel Ricart, que en cada presentación acude acompañada de su hermano, y es él quien lee un trozo del libro! Bueno, como siempre digo, has estado, estás y estarás, aunque nadie más te vea.
miércoles, 15 de abril de 2015
Desde el sofá:
Que alegría salir de paseo, subir al coche y... no sabía donde me llevaban, no conocía aquello, y por un momento mi cerebro dio un salto en el tiempo, y me vi de nuevo abandonada, sola, lejos de todo lo que había conocido, con un futuro más que incierto, tenebroso, y sin poderlo evitarlo lloré y me metí debajo del coche, intentando evitar lo inevitable, intentando interponer mi propio cuerpo, de forma que no pudieran irse sinb mi, que no pudieran dejarme sola de nuevo. Luego los miré, los vi como eran, recordé que estos no eran aquellos, recordé que estos nunca me dejarían tirada, y después de un lago suspiro, pude gozar de mi paseo por el campo, el primero que he dado desde que perdí una pata, solo una pata, poca pérdida para lo que he ganado a cambio: una familia.
Firmado: Salma
lunes, 13 de abril de 2015
zombis
Ultimamente proliferan las historias de zombis, en libros, en películas, en series... nos invaden los muertos vivientes, ¿y por qué nos atraen tanto? Tal vez porque nos sentimos identificados, porque somos muertos que deambulamos de un lado a otro, sin deseos ni esperanzas, tan solo con el instinto básico, sin sensual cruce de piernas, de sobrevivir, de comer, de alimentar nuestro cuerpo, ya que no nuestro cerebro, de mantenernos en pie un dia más, de llevar nuestro hedor hacia otro hedor, de devorar todo lo que quede de vivo en el planeta, de asesinar la vida, de asesinarnos.
lunes, 6 de abril de 2015
¿Precio justo?
¿Queremos pagar ese precio? ¡Pues no, pero no hay modo de evitarlo! En algún momento firmamos alocadamente la concesión, con algún genio, demonio, hada o dios, y el contrato es irrebatible.
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