viernes, 17 de abril de 2015

Desde el sofá (reflexiones de Salma)

Me ha gustado esto de escribir, y que la gente me conozca, pero también quiero que conozcáis a mi compañero, Lucky, el amo de la casa. Yo al principio iba con miedo, pero pronto comprendí que es un pedazo pan, solo tengo que meter el morro en la comida, y él se aparta; lloriqueo, y me deja su sitio en el sofá, junto a nuestra humana, y me da tantos besitos, que a veces me siento agobiada. Solo hay un lugar en el que no quiere que esté, en la cama de la humana, ese espacio lo tiene reservado para él, y bueno, le dejo. Se acabó el tener que luchar por la comida, o por el sitio más caliente para dormir, o tener que demostrar cada día que todavía puedo ser útil, ayudando a cazar a otros animales, ahora me ha llegado el momento de vivir, de disfrutar, de tirarme en el sofá... ¡oh, el sofá! Qué maravillas inventan los humanos, no entiendo como no se pasan el día entero ahí tumbados; tenemos dos, uno para mi y otro para mi compañero, y la humana se sienta en el hueco que la dejamos, y la usamos de almohada. El otro día Lucky... bueno, esto ya es largo, os lo contaré en otro ratito.

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