Navidad. Fiesta altamente celebrada por unos y soportada por otros.En los viejos tiempos, "que según se mire no estan tan lejanos,"era un feliz motivo para reunir a las familias. Familias humildes en las cuales el plato fuerte de Nochebuena consistía en el pollo asado que durante meses se había cebado para la ocasión. Él estaba acompañado de patatas asadas, que los niños colocaban ante las brasas y que los adultos onvolvían en ellas, "el solo recuerdo llena la estancia con su peculiar olor," todo ello precedido por el aperitivo, compuesto por: aceitunas verdes y negras sacadas de las orzas en las que maceraban, y que inundaban la mesa con un agradable olor a romero, papas, almendras, tramusos y cacahuetes lo completaban. Coronaban la cena los dulces; empanadillas de moniato con sabor a canela, los mantecados y los rollitos de anis,que nuestras abuelas preparaban con esmero y personales recetas, como es natural, no faltaban los turrones,"el duro" gustaba a los niños más que el "blando" pero lo más divertido para ellos eran las "roseras" (palomitas) que previamente se habían puesto a secar las panojas y que por la mañana los niños ayudados por los abuelos desgranaban y preparaban. Verlas saltar en la sartén, y recoger las que "escapaban" suponía un divertimento,casi tanto como hacer el turrón con ellas. Esto consistía en colocarlas sobre una base y verter por encima azúcar derretida a punto de caramelo,que cuando se enfriaba las mantenía unidas, pudiendo cortarlas en cuadrados, y siempre había alguna esquina que los niños recibían con placer en espera de la cena.Poder tomar el aperitivo con gaseosa rosada( unas gotas de vino hacían el milagro) y brindar al final de la cena con un dedo de sidra suponía todo un evento. Pero lo mejor empezaba con el volteo de campanas que anunciaban el final de la Misa del Gallo; ahí comenzaba el desfile del resto de la familia que armados de: panderetas, zambombas, flautas, guitarras y todo aquello que fuese capaz de hacer ruido formaban el coro.Coro al que se unían los vecinos por lo que cada vez el grupo que felicitaba las Navidades era mayor. Y así llegaba el día de Navidad; éste pertenecía a los niños, pues pasaban por todas las casas de los familiares a desearles una feliz Navidad, y a cambio recibían el aguinaldo, dos o tres pesetas por cada visita que al final para los niños representaba una fortuna.Fortuna que se guardaba en la hucha, no sin antes gastar algo en caramelos.En realidad se disponía de poco, pero las Navidades eran entrañables y familiares.En la actualidad las son bien distintas, podriamos decir que los supermercados las dirigen. Te dicen lo que debes comer y cómo engalanar tu casa,incitándote incluso a gastar más de lo que debes.Adquirimos costumbres ajenas, colocando luces y Papas Nöeles por doquier en los balcones,el belén compite con el abeto, que en muchas ocasiones es natural, por lo que matamos un árbol para adornar un comedor durante unos días. Los niños reciben regalos de Papa Nöel y de los Reyes, pero las reuniones familiares en algunos casos "obligadas" transmiten un cierto malestar,que en ocasiones terminan de la forma menos deseada.
Pero por suerte, sigue habiendo familias a quienes encanta la Navidad y la disfrutan plenamente con los suyos.Otras, que desearían cerrar los ojos y que todo hubiese pasado.
De todas formas, guste o no, el próximo año vlverá la Navidad y todo se repetirá.
P.H.Y..




