domingo, 31 de mayo de 2015

Enfermedades raras.

Los médicos seguían dando palos de ciego, incapaces de entender lo que le sucedía, incluso la habían operado, habían abierto y buscado lo que, erróneamente, en pruebas anteriores habían diagnosticado como un tumor. Nada, no tenía nada. Pero seguía estando mal, seguía vomitando y con dolores agudos.
Un día al mes podía ver a sus nietas que, por distintas circunstancias, después de vivir con ella durante sus primeros años, ahora estaban lejos. Ese día no vomitaba. Ese día no sentía ningún dolor agudo que le cortase la respiración. Ese día podía comer cualquier cosa, y no le sentaba mal. Pero al día siguiente, vuelta a empezar.
Nunca encontrarían lo que le pasaba, los médicos eran incapacez de aceptar que estaba enferma de nostalgia.

viernes, 29 de mayo de 2015

Cenicienta

Resultado de imagen de zapatito de cristalHabía ido probando el dichoso zapatito, pero al final había valido la pena, y allí estaba, la única a la que le venía bien. Le costaba adivinar en ella a la princesa con la que había bailado, pocos días antes, y ahora llena de suciedad, con la ropa vieja y polvorienta, con los pies descalzos, a excepción de aquel que ahora lucía el zapatito de cristal, con las manos sucias de haber estado fragando platos, suelos y paredes, y carbonilla en el rostro por estar cocinando. ¡Era ella! No dudó en llevarla a palacio, y allí le enseñó las distintas dependencias, todo lo que a partir de ahora tendría a su cargo, todo lo que tendría que limpiar, ella, la que había demostrado lo bien que sabía hacerlo, y que solo por el hecho de casarse, lo haría gratis a partir de entonces, ¡que había que sanear las cuentas de palacio!

jueves, 28 de mayo de 2015

De ranas y príncipes

Resultado de imagen de ranas y principesLe daba pena, pero tenía qiue hacerlo, era un trabajo más. Intentaba ver a la rana como a un trozo de carne, como algo que nunca había estado vivo, que nunca había tenido sentimientos, que nunca había croado en su charca, a la espera de que otras ranas le contestasen, pero le costaba no verlo así, y como último gesto de despedida, acercó al animalito hasta sus labios y le dió un cálido beso. No podía decir que fuera una gran sorpresa cuando el anfibio se convirtió en príncipe, pero sí era un fastidio, porque iba a necesitar un escalpelo más grande.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Alicia

Resultado de imagen de Alicia en el pais de las maravillasSentía cierta somnolencia y se acercó a un árbol, con la idea de sentarse un rato a su agradable sombra, cuando la visión de un conejo blanco, medio vestido, y corriendo apurado, con un reloj de bolsillo que no paraba de mirar mientras repetía una y otra vez que llegaba tarde, la hizo cambiar de idea: le seguiría. Y ahí empezó el viaje, todo lo demás es sabido, la reina de corazones que la quería cortar la cabeza, el sombrerero loco, los no-cumpleaños... hasta que el padre de Alicia, apurado, descubrió que habían desaparecido sus "cigarrilos" especiales, pero guardó silencio por siempre... ¿que como me he enterado yo? ¡Porque me lo contó el sombrerero loco!

martes, 26 de mayo de 2015

Cuentos

Resultado de imagen de el ataud de blancanievesNo sabía si había sido un crimen, por lo que le pareció prudente esconderse, y esperando que el caballo no hiciese ningún ruido que le delatase, bajó y se escondió tras un árbol, observando la peculiar escena: siete hombres, todos ellos enanos, habían introducido a una muchacha en un ataúd de cristal, y lloraban acongojados. 
Intentó alejarse sigilosamente, pero era otoño, y las hojas secas que habían caído de los árboles delataron su presencia. Quiso huír, pero aquellos hombrecillos eran rápidos, y se encontró rodeado en pocos segundos, ¿qué querían? Le costaba entender aquella algarabía, pero mientras le empujaban hacia el cadáver, entendió que querían que la besara, ¿cómo podía hacer tal cosa? En cuanto levantaron la tapa le llegó el hedor de la muerte, y los hombrecillos seguían empujándole hacia el  transparente ataúd, en el que temía que también le encerrasen a él... 
Misericordiosamente, perdió el conocimiento.

lunes, 25 de mayo de 2015

En el tranvía

El tranvía, como tantas otras cosas, es un baremo de la edad, de los años que pasan, no por sí mismos, por su modernidad o falta de ella, sino por como viajamos. Antes, al entrar, como otros tantos, miraba alrededor buscando un asiento libre, de cara a la dirección, pero libre del todo, si había alguien sentado al lado, prefería ir de pie. Ahora no, ahora me siento al lado de quien sea, ¡porque hay cada fauna! Y si el asiento libre está de espaldas a la dirección, me pongo de lado, dando mi propia espalda a quien sea, sin importarme lo que pueda pensar. ¿Y los niños? ¡horror de horrores! He conseguido un asiento medio libre, al lado de lo que al principio he tomado por un chaval pero era una chica, y luego frente a mi una madre con su bebé en el carrito, ¡y lo primero una patadita! Y como vas a decir nada, con todos sonriendo a la criatura, y lo peor es que ni siquiera era normal, no sé qué le pasaba, no hablaba y llevaba artilugios en las piernecitas, así que a cerrar la boca y aguantar las patadas, ¿es eso justicia? ¿tengo yo la culpa de que a la niña le pase algo?

viernes, 22 de mayo de 2015

¿...?

- ¿Quién eres?
- Nadie.
- ¿Qué quieres?
- Nada.
- ¿Qué miras?
- A ti.
- ¿Por qué?
- Porque tú me miras a mi, ¿Qué quieres?
- Nada.
- ¿Quién eres?
- Nadie.
- ¿Qué miras?...

jueves, 21 de mayo de 2015

Ser o no ser

Ser o no ser, que decía el poeta, pero yo no entiendo por qué hay que elegir, yo quiero ser y no ser, ser todo, y no ser nada, ser el viento que agita las ramas y las ramas agitadas, no ser hoy, ni ayer, ni mañana, ser el agua clara del manantial, y la sed que desea ser saciada, no ser luz, ni oscuridad, ser la sombra que el sol hace desaparecer, ser el brillo del lucero, no ser nada y serlo todo, ser tú, ser yo, ser el niño que llora y el muerto que ya no respira, no ser tiempo, ni reloj para medirlo, ser y no ser, y no ser siendo.

martes, 19 de mayo de 2015

pantalón vaquero y falta de tiempo.

Que dificil es encontrar unos pantalones vaqueros cómodos y sencillos, de los de toda la vida, y ya no porque casi todos estén allí abajo, lejos de la cintura, intentando resbalarse y dejarte el culo al aire, sino por lo roto, lo que se lleva ahora, rotos por todas partes, porque antes eran un orgullo los agujeros de la batalla, de tirarte por el suelo, de trepar a los árboles, de saltar obstáculos y jugar con perros, gatos y compañeros, pero ahora ya no hay tiempo para eso, y es necesario comprar los signos de la juventud, de las batallas perdidas o ganadas, y ahora ni siquiera jugadas, nunca recordadas, nunca vivídas.

Barra-fantasía

Siempre que subo al tranvia y no hay sitio para sentarse, y me tengo que coger a la barra, siento el impulso de bailar con ella, de bambolearme de un lado a otro, como las bailarinas de barra que tan subvaloradas están, porque no debe ser nada fácil, y sonrío mientras veo una imagen mentarl de mi misma, más similar a la hipopótama de "Fantasía", que si ya queda como queda con el tutú, solo falta imaginarla casi desnuda, violando más que bailando con la barra... bueno, así el trayecto se hace más corto.

domingo, 17 de mayo de 2015

Por la noche

Ya va haciendo calor, y apetece sacar el pie de la cama, dejarlo al aire, refrescándose, pero... ¿y el monstruo de debajo de la cama? ¿Seguirá ahí? Porque los años pasan para todos, también para ellos, y si sigue vivo, tal vez sea un monstruo anciano, que no se puede llevar un fémur a la boca, o que se tiene que contentar solo con los tiernos niños que pille, y yo ya estoy dura. Sin embargo, un impulso me llevó a levantar el pie, a subirlo a la cama, en el último momento, y se me pusieron los pelos de punta al sentir la brisa que el invisible zarpazo levantó al mismo tiempo.

lunes, 11 de mayo de 2015

Sueños que envejecen

¿Quien no ha soñado con monstruos que le persiguen? Son sueños, o pesadillas, recurrentes cuando eres pequeño, o joven, y corremos y corremos, huyendo del monstruo que nos quiere matar. Luego crecemos, y las pesadillas son otras: no llegar a final de mes, no poder pagar la luz, perder el trabajo, etc. son sueños más maduros. Pero yo, que ya creía haber superado la primera fase, va y resulta que el otro día soñé con un monstruo que me perseguía, aunque como los sueños maduran, le dotaba de una realidad distinta; para empezar, yo iba con Stephen King a la caza del monstruo, pero este atravesaba el corazón del escritor con una ballesta, y mientras todos corrían, yo, que ya sabía que mis pìernas no estaban para tanto trote, prefería esconderme a la espera de que el monstruo se alejase, pero éste, que también debe haber madurado, también decidía esperar y no correr detrás de los que huían... en fin, que todos, incluídos los monstruos, maduramos y evolucionamos, o involucionamos, yo que sé.

martes, 5 de mayo de 2015

Primavera

Me sorprendió el espectáculo del otro día, tenía la terraza llena de mariquitas (si hubiera vivido en Chueca no me hubiera sorprendido, pero en Valencia si), y eso me hizo abrir los ojos a la primavera, porque la ciudad está llena de edificios, coches, humo, sí, pero si miras bien, también está llena de árboles con grandes flores acampanadas, con altas palmeras verdes, con fragantes naranjos... y la juventud, ya con sus pantalones cortos y sus camisetas ceñidas, con amplios escotes dejando casi al descubierto los pechos... y las chicas igual, por supuesto. En fin, que solo hay que saber abrir los ojos, y la belleza se introduce en ellos a caudales.

lunes, 4 de mayo de 2015

Desde el sofá

Al final no os conté lo que pasó con mi compañero, y lo hago ahora: nuestra humana había dejado un cacharro de plástico, con comida congelada, al sol, no sé muy bien por qué, no entiendo muchas veces las costumbres de los humanos, pero bueno, el caso es que estaba bastante alto, pero Lucky es grande, como yo, pero como tiene sus cuatro patas, se puso de pie y... ¡zas! el chacharro al suelo, y la humana, que estaba dentro conmigo, salió corriendo y comenzó a gritar cuando vio lo sucedido. ¿Creeis que mi compañero se asustó? Yo sí, pero él conoce a esta humana, la miró, y mientras ella gritaba se fue a uno de los dormitorios, y pidió que cerrara la puerta, para no seguir escuchando sus gritos, ¡y ella le obedeció! Estuvo allí hasta que a ella se le pasó el enfado, luego le abrió, comimos los tres juntos, y listo, como si tal cosa, ¡qué bonica!

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