domingo, 17 de mayo de 2015

Por la noche

Ya va haciendo calor, y apetece sacar el pie de la cama, dejarlo al aire, refrescándose, pero... ¿y el monstruo de debajo de la cama? ¿Seguirá ahí? Porque los años pasan para todos, también para ellos, y si sigue vivo, tal vez sea un monstruo anciano, que no se puede llevar un fémur a la boca, o que se tiene que contentar solo con los tiernos niños que pille, y yo ya estoy dura. Sin embargo, un impulso me llevó a levantar el pie, a subirlo a la cama, en el último momento, y se me pusieron los pelos de punta al sentir la brisa que el invisible zarpazo levantó al mismo tiempo.

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