jueves, 30 de junio de 2011

Antes y ahoraq

Es casi divertido
pensar en lo que he sido,
él cambió algo en mí...
antes me asustaba hasta mi sombra,
ahora el miedo es mi alfombra;
antes me escondía de mí misma,
pero él cambió mi prisma:
soy capaz de mover
el mundo con un dedo,
soy capaz de entender
un complicado credo,
soy capaz de asustar
con mi valor al miedo...
...ya no soy la misma,
soy otra mujer
desde que él me miró:
una mujer que su mirar derrite,
una mujer que juega al escondite,
una mujer que es niña, que se asombra
del amor que trasuda si él la nombra
un momento, un instante,
con esa voz de amante,
de amado, de asesino,
de mago, de adivino,
de puro masculino
que enerva el femenino
suspiro discordante
de amor agonizante.
M.J.

miércoles, 29 de junio de 2011

despedida

HOLA:
Quiero despedirme de todos vosotros los amigos, los amigos, de los martes, de los viernes compañeros en general, profesores y tantos que habeis pasado por la escuela de adultos Vicent Ventura.
Creo que el curso ha sido positivo a pesar de Las pequeñas diferencias que siempre las hay y que hayamos podido tener.
Hemos podido descubrir voraces escritoras como Mª Jose que escribe hasta mientras duerme o lectoras como Pepa que a través de sus explicaciones nos lleva a vivir el libro que nos esta explicando en el club de lectura.
¡Feliz Verano! 
M.S.R.

miércoles, 22 de junio de 2011

Homenaje a Asimov

Creo que siente lástima,
creo que siente pena,
creo que siente,
pero sentir no sirve para nada:
la sagrada ley de la robótica
grabada en su cerebro positrónico
convierte la aventura calabiótica
en otro inútil gesto electrónico:
Cuidará de mi cuerpo eternamente.
La nave girará constantemente,
convertida en ataúd errante
alrededor del planeta yacente,
ciego y mudo testigo a cada instante
de esta muerte, que es vida permanente.
Diariamente le pido que me mate,
que me deje morir,
que detenga el corazón que siempre late,
que acabe mi sufrir.
Y sé que siente lástima,
y sé que siente pena,
pero sentir no sirve para nada,
y mi eterno vagar por la afilada
montaña del soñar,
no ha hecho más que empezar.

sábado, 18 de junio de 2011

Un entierro verde


La muerte es triste, el dolor es sufrimiento, pero cuando el dolor te da calambres en los brazos por el peso de un cuerpo muerto, y cuando las manos se cubren de ampollas al manejar inexpertamente el pico y la pala, parece que el sufrimiento desaparece, y una vez más vivimos solo para el aquí y ahora, y ese aquí y ese ahora nos dice que descansemos a la sombra de esa preciosa encina, que contemplemos la vista hermosa que la altura nos ofrece, que respiremos esa suave brisa que nos llena los pulmones, que nos seca el sudor, y que escupamos en las manos antes de dar unos últimos toques a la dura tierra, que se abre para recoger lo que le ofrecemos, libre de obstáculos, sin ataduras, sin envolturas, un cuerpo que vuelve a la tierra para ofrecerse como alimento, para crear nueva vida, para cumplir el ciclo de la naturaleza, para esperarme...
M.J.

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