Es casi divertido
pensar en lo que he sido,
él cambió algo en mí...
antes me asustaba hasta mi sombra,
ahora el miedo es mi alfombra;
antes me escondía de mí misma,
pero él cambió mi prisma:
soy capaz de mover
el mundo con un dedo,
soy capaz de entender
un complicado credo,
soy capaz de asustar
con mi valor al miedo...
...ya no soy la misma,
soy otra mujer
desde que él me miró:
una mujer que su mirar derrite,
una mujer que juega al escondite,
una mujer que es niña, que se asombra
del amor que trasuda si él la nombra
un momento, un instante,
con esa voz de amante,
de amado, de asesino,
de mago, de adivino,
de puro masculino
que enerva el femenino
suspiro discordante
de amor agonizante.
M.J.
No hay comentarios:
Publicar un comentario