lunes, 26 de noviembre de 2012

CARTA A PAPÁ NOEL


Querido Papá Noel:
Aunque ya no soy una niña, todavía sueño con aquel día en que por primera vez me senté sobre tus piernas, dispuesta a pedirte todos los juguetes que durante semanas había estado viendo anunciados en la tele, y que por nada del mundo quería dejar de recibir. Me había portado bien, había sido buena con mi hermanito y con mis padres, había estudiado mucho, e incluso me había comido la sopa sin rechistar, todo para que tú me hicieras caso, para que no regatearas a la hora de traerme ese tractor con paja de verdad que tanto deseaba, y el coche de policía con sirena y luces, y no esas insulsas muñecas que al parecer, por mi sexo, era lo único que debía desear.
Desde entonces todo cambió. Desde que sentí tu cálido aliento sobre mi nuca mientras me preguntabas mi nombre, y el roce de tu blanca barba sobre mi cara, mis deseos fueron otros, y tú eras el único que podía cumplirlos.
Ahora soy mayor, pero sigo deseando sentarme sobre tus rodillas, ya sin tu traje rojo, que supongo que habrás dejado tirado en cualquier sitio, y después de zamparte la cena que tenías en el microondas. En la cama te espera, desnuda e impaciente:
La sra. de Noel.



domingo, 18 de noviembre de 2012

Otoño

El viento susurraba suavemente, y el árbol se mecía a su ritmo, en una danza sensual, desnudando poco a poco sus ramas, dejando caer una a una las prendas que lo cubrían, mostrando pedazos de su incipiente desnudez. Había llovido, y las hojas caían duramente, con peso, golpeando el suelo y permaneciendo quietas allí, pegadas, sin que la brisa consiguiera hacerlas bailar. Una nueva mirada a lo alto, a esas ramas que se movían ante sus ojos, y el cielo giró bruscamente, ¿qué ocurría? Una hoja, una de esas hojas libidinosas, caídas, pegajosas, una de esas hojas en las que había ido a pisar sin advertirlo, girando todo su cuerpo con brusquedad y dejándole tendido en el asfalto, con el cielo por todo espectador, observando mudo, el también mudo espectáculo, mientras la sangre, tan pegajosa como las hojas, tan pegajosa como el sucio suelo, comenzaba a manar de la cabeza tan duramente golpeada, mutando el dorado de las hojas en rojo vivo, en un bello paisaje que, pronto, quedó sin ningún ojo humano que lo pudiese contemplar.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

CRISIS A LO POE


Una vez, en pleno medio día,
con la cálida brisa del verano,
cabeceando, medio adormecida,
dejé volar las horas de mi mano.

Vi correr a los osos polares,
buscando su refugio en los salarios,
y vi pensiones ejemplares
bailando el triste baile funerario.

De un golpe abrí los ojos,
y con suave batir de alas
revoloteó sin gran gala
una gaviota inocente
que gritó, aunque suavemente:
"Soy la muerte, soy la muerte".
Entonces, el pájaro de marfil
hizo estremecer mis huesos,
y le pregunté, sin seso:
¿por qué hablas, gaviota?
Y ella dijo: "eres idiota"

No me gustó la respuesta,
pues me creo inteligente;
intenté ser diligente
y asusté a la gaviota,
que repitió nuevamente:
"Bonita, tú eres idiota",

y siguió tranquilamente
picoteando en la arena,
mientras yo, humildemente,
buscaba algo coherente,
en aquella cantilena.

¿Eres demonio, fantasma, diosa?
Ella me miró, risueña,
y me mostró, halagüeña,
una visión dolorosa:
hijos y nietos en paro,
recortes en sanidad,
un futuro nada claro
para toda la ciudad.
Y pregunté, alarmada:
¿Eres tú la diosa Isis?
Y gritó, regocijada:
"Soy la crisis, soy la crisis".



martes, 13 de noviembre de 2012

Toc-toc

El oscuro día llama a mi puerta. Quiero abrir, pero el miedo me sujeta por los pies, la desesperación anida en el fondo de mi alma, y la angustia se abre paso a empujones, hasta que el tedio y la desidia ahogan cualquier otro sentimiento, y prefiero enfrentarme a lo más oscuro, a lo más devastador, a lo más terrorifico, antes de seguir languideciendo en la nada absoluta, en el vacío de la noche diurna.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿El Quijote?

mfiohwihbfjdshg klnesihf  jhfdihseitof ldsjk loajfdieurf ,mnviusyfpOIWE LKJDUAWHDKOD lksnjvdgiodrshg ,mvsojgol ldm kdm ksdmgvlkdsjg ñlkldgv,mv,z mnvñ<lkmd,dsvfknmcvlk lksmjfksl lksmjklsjm mdf ,j kejf lñkwjduriw lkjfeoiUWRF ,SAMDK ... A lo mejor unos monos pulsando teclas al azar consiguen escribir El Quijote, pero yo ni siquiera consigo algo que se consiga leer... ¿es que soy más estúpìda que un mono? Bueno, por primera vez me alegro de que nadie escriba comentarios en mi blog.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Ayer y hoy.

La noche ha pasado, los muertos vuelven a sus tumbas, a esperar hasta el año que viene, y me imagino cómo rugirán las tripas vacías de todos los que no hayan podido conseguir un jugoso cerebro.
Hoy el día es de los vivos, los que han sobrevivido al ataque de los muertos vivientes, y que, como nulo intento de desagravio para próximos años, o tal vez como burla ante su derrota, acuden al cementerio y colocan flores sobre las tumbas, junto a las lápidas que se chivan del contenido de sus herméticas jaulas, anunciando los nombres de los tristes propietarios, que aspiran el olor de las flores, y suspiran por los blandos cerebros de los que los visitan.

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