miércoles, 14 de noviembre de 2012

CRISIS A LO POE


Una vez, en pleno medio día,
con la cálida brisa del verano,
cabeceando, medio adormecida,
dejé volar las horas de mi mano.

Vi correr a los osos polares,
buscando su refugio en los salarios,
y vi pensiones ejemplares
bailando el triste baile funerario.

De un golpe abrí los ojos,
y con suave batir de alas
revoloteó sin gran gala
una gaviota inocente
que gritó, aunque suavemente:
"Soy la muerte, soy la muerte".
Entonces, el pájaro de marfil
hizo estremecer mis huesos,
y le pregunté, sin seso:
¿por qué hablas, gaviota?
Y ella dijo: "eres idiota"

No me gustó la respuesta,
pues me creo inteligente;
intenté ser diligente
y asusté a la gaviota,
que repitió nuevamente:
"Bonita, tú eres idiota",

y siguió tranquilamente
picoteando en la arena,
mientras yo, humildemente,
buscaba algo coherente,
en aquella cantilena.

¿Eres demonio, fantasma, diosa?
Ella me miró, risueña,
y me mostró, halagüeña,
una visión dolorosa:
hijos y nietos en paro,
recortes en sanidad,
un futuro nada claro
para toda la ciudad.
Y pregunté, alarmada:
¿Eres tú la diosa Isis?
Y gritó, regocijada:
"Soy la crisis, soy la crisis".



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