martes, 23 de junio de 2015

Desde el sofá

Sí, desde el sofá, aunque hace tanta calor que no apetece mucho estar en el sofá, estoy más fresquita en el suelo, pero, como me dejan, debo aprovecharlo, ¿no? 
Estoy aprendiendo a dar lo que los humanos llaman besitos, y que consiste en lamer la cara, o manos, que nos tienden, aunque no lo acabo de entender, y al principio me daba un poco de asco, ¡tienen tantas bacterias los humanos! Pero ellos me acarician, y yo los lamo, y según me voy acostumbrando me da menos asco, casi me gusta, aunque no como a mi compañero de cuatro patas, que puede pasar horas lamiendo y lamiendo... también a mi me lame el culo, y yo no le devuelvo el gesto, ¡faltaría más, soy una señorita!

Jugar es serio

-¡No pases por ahí!
-¿Por qué no?
-Porque no eres un fantasma, y no puedes atravesar paredes.
 No estaban jugando a fantasmas, y las reglas eran las reglas, y si aquella marca trazada a tiza era una pared, pues no podían atravesarla, así de sencillo, ¿por qué le costaba tanto entenderlo? Siempre me asombraba la estupidez de mi amiga, incapaz de aceptar unas normas tan sencillas, que le tenía que explicar una y otra vez, sin que llegara a entenderlo, tan solo a aceptarlo a regañadientes, atravesando de nuevo la pared cuando creía que yo no me daba cuenta, y es que no todo el mundo se toma en serio un juego, cuando, en ocasiones, es lo más serio que hay, lo que nos enseña a vivir, a jugar a este juego estúpido, cargado de normas tontas que, si no sigues, pierdes, y si pierdes...

lunes, 22 de junio de 2015

El príncipe azul

Resultado de imagen de principe azulMe habían dicho muchas veces que dejara de soñar, que los príncipes azules no existían, y que me conformase con un príncipe de sangre roja, como todo hijo de vecino, que ya quisieran muchas. Sí, no todas pueden conseguir un príncipe, sea su sangre del color que sea, pero yo seguía en mis trece, y el que lo sigue lo consigue. ¡Conseguí mi príncipe azul! Pero no os voy a engañar, fue por un espacio muy corto de tiempo, y supongo que la sangre seguía siendo roja, pero ¡él era azul! Su rostro estaba completamente azul mientras daba bocanadas, intentando respirar, asfixiándose... ¡pero azul!

martes, 16 de junio de 2015

Desde el sofá

Me llamo Salma.
Bueno, ya lo sabíais, claro, pero aunque parezca tonto, o yo parezca tonta, solo ahora me doy perfecta cuenta de que ese es mi nombre, ahora que ya he olvidado el otro, que en realidad nunca he tenido otro. 
Al principio no sabía lo que significaba, y recuerdo cuando me llevaron a aquel sitio, tan lleno de perros, que estaban bien, con comida y agua, y paseos diarios, pero a los que les faltaba algo: su propio humano, porque aunque compartían el grupo de humanos que les atendían, y que también me atendieron a mi, no es lo mismo que pertenercer a alguien, y que alguien te pertenezca, y cuando escuché una vez más esa palabra, "Salma", una y otra vez, tardé en salir del refugio en el que me metía, todavía dolorida por la amputación de mi pata, y más dolorida por el abandono de mis anteriores humanos (borro lo de mis, porque no lo eran, nunca lo fueron, solo me utilizaron). Habían salido ya todas mis compañeras, y yo fuí la última, amedrentada, y no me animé demasiado cuando me sacaron a pasear, con esos otros humanos y el perro, que no paraba de echárseme encima, porque yo estaba en celo, y le tuve que gruñir varias veces. Ahora me da un poco de vergüenza pensar en mi comportamiento, y un poco de miedo retrospectivo, porque no fui muy cariñosa ni simpática, y no me sorprendió que me devolvieran a la jaula y se marchasen... ¡que alegría cuando días después regresaron y, entonces sí, me llevaron con ellos! Y hasta ahora.
Ojalá todos los conocidos, pues no llegaron a ser amigos, que dejé allí, tengan tan buena suerte como yo.
Ojalá tuvieran que cerrar aquel refugio, porque ya no hubiesen más perros abandonados.

lunes, 15 de junio de 2015

Aprendiendo a ser padres

Hay muchos libros que intentan enseñar a ser padres, a dar consejos de cómo tratar a los hijos, a los bebés, a los niños, a los adolescentes... pero la mejor maestra es la práctica, y posiblemente la mejor no sea la que se adquiere cuando ya ha nacido el hijo, sino mucho antes, cuando te enfrentas al primer bebé, pero que no es tuyo, o sí lo es, tan tuyo como cualquier otro que puedas tener luego, pero que te enseña desde una distancia más corta, la distancia que va desde un hermano a otro, porque ese es el primer padre, o madre, el hermano o hermana mayor, el que va cogiendo una experiencia propia en errores ajenos. ¿Y los hermanos pequeños? ¿cómo adquirirmos esa experiencia? Supongo que eso nos diferencia durante toda la vida, la nuestra y la de nuestros propios hijos: unos son hijos de padres experimentados, y otros se tienen que conformar con padres primerizos y sufrir en su carne los errores que eso trae, ¡qué se le va a hacer!

jueves, 11 de junio de 2015

Preguntas sin respuestas

Y si no vas, ni vienes, ¿dónde estás?
Y si no subes, ni bajas, ¿qué haces?
Y si no lloras, ni ríes, ¿qué sientes?
Y si no matas, ni mueres, ¿existes?
Y si existes, ¿qué piensas?
Y si piensas, ¿en quién?
Quiero que pienses en mí.
Quiero que existas para mi.
Quiero que subas, o bajes, hasta mi.
Quiero que estés a mi lado.
Quiero que hagas...
Quiero que me hagas...

miércoles, 3 de junio de 2015

Caperucita

Resultado de imagen de caperucitaEl aullido le puso los pelos de punta, y aunque todavía se sentía débil por la gripe, se levantó de la cama y se asomó a la puerta. Al principio no vio nada fuera de lugar, el mismo paisaje de siempre, pero pronto vislumbró la roja mancha en movimiento, ¿habría sido capaz? Poco a poco la mancha fue tomando forma, y la raída paceruza roja de su nieta llegaba hacia ella, cojida del rabo del lobo, que casi la arrastraba hasta la cabaña. La abuela estaba fuera de sí, ¡cómo aquella mala madre había enviado a la pequeña, sola por el bosque!  Seguro que estaría tirada en un sofá, o en el suelo, con la botella vacía al lado. Si no la hubiera encontrado el lobo, y la hubiera llevado hasta allí, se habría perdido o hubiera caído en las garras de cualquier desaprensivo.
-¡Abuelita! 
Niña, abuela y lobo se abrazaron, besaron y lamieron, y la abuela decidió que nunca más llevaría a la pequeña con su madre, si se podía llamar madre a quien trataba así a su propia hija.

lunes, 1 de junio de 2015

Resultado de imagen de sirenasCada día se asomaba un rato, y le observaba, allí sentado, dando de comer a los peces, y cuando de nuevo se sumergía, su corazón se quedaba allí, con él, ¿qué podría hacer? Estababa enamorada, deseaba estar con él, pero su cuerpo de pez se lo impedía, ¡como detestaba ahora aquel cuerpo, con el que tanto había disfrutado de niña! Porque ya no la hacía feliz nadar con los delfines, perseguir caballitos de mar, esconderse entre las bandadas de peces... ya solo quería estar con él, a su lado, y, sobre todo, bailar con él, rozar sus piernas con las propias, bailar, bailar, bailar... ¡daría cualquier cosa por solo un baile con él! Y cuando le dijeron que tenía que sacrificar su voz, ¡su preciosa voz! a cambio de un par de piernas, no lo pensó dos veces, y tambaleándose al principio, más afianzada después, llegó hasta donde él estaba, esperando... ¡sentado en su silla de ruedas, en esa silla que se reía de ella, de su insatisfecho deseo! Y lloró en silencio.

Entradas populares