lunes, 1 de junio de 2015

Resultado de imagen de sirenasCada día se asomaba un rato, y le observaba, allí sentado, dando de comer a los peces, y cuando de nuevo se sumergía, su corazón se quedaba allí, con él, ¿qué podría hacer? Estababa enamorada, deseaba estar con él, pero su cuerpo de pez se lo impedía, ¡como detestaba ahora aquel cuerpo, con el que tanto había disfrutado de niña! Porque ya no la hacía feliz nadar con los delfines, perseguir caballitos de mar, esconderse entre las bandadas de peces... ya solo quería estar con él, a su lado, y, sobre todo, bailar con él, rozar sus piernas con las propias, bailar, bailar, bailar... ¡daría cualquier cosa por solo un baile con él! Y cuando le dijeron que tenía que sacrificar su voz, ¡su preciosa voz! a cambio de un par de piernas, no lo pensó dos veces, y tambaleándose al principio, más afianzada después, llegó hasta donde él estaba, esperando... ¡sentado en su silla de ruedas, en esa silla que se reía de ella, de su insatisfecho deseo! Y lloró en silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares