lunes, 8 de octubre de 2012

URGENCIAS. Sala 2


 Se estaba asfixiando.
El aire no llegaba a sus pulmones, luchaba por respirar, en aquella fría sala de hospital que tantas situaciones similares había visto, que ya no se inmutaba por la tragedia humana, como tampoco se inmutaban los médicos y enfermeras que hacían su trabajo, mirando el reloj de la pared, pensando que aquello estaba tardando mucho y que se les pasaba la hora del almuerzo.
- Las 14.30 horas -escuchó en algún momento.
¿Qué era aquello, la hora de su muerte?
Algo se introdujo de súbito en su boca, en su garganta, y por fin un soplo de oxígeno llegó hasta sus pulmones, abriéndolos de golpe y haciéndole llorar de alivio, mientras volvía a escuchar la voz de antes.
- Varón, tres kilos y medio.

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