lunes, 29 de abril de 2013

Venablo culinario


Cojo el pequeño tridente neptuniano,
saeta que atraviesa la aceituna,
arma letal que pincha cada anchoa
y la acerca a mi boca, una a una.
Tenedor invicto en mil victorias
primo de la cuchara y hermano del cuchillo,
descuartizador de pollo y zanahorias,
manzanas y membrillo.
Gracias a ti, a mis dedos no llega
la maculada grasa,
y como, en perfectas condiciones,
dentro y fuera de casa.
Si no fuera por ti
comer tendría guasa.

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