Ocupaban el mismo banco
todos los días, se sentaban y charlaban entre ellas, sin mezclarse
con las madres que vigilaban a sus hijos, porque ellas no eran
madres, a ellas las pagaban por estar allí, por pasar unas horas
sentadas en el parque, por hacer lo mismo que las otras hacían de
forma gratuita, altruista, egoísta.
- ¿Come ya mejor?
- Sí, últimamente
parece que tiene más apetito, aunque no te creas, no pasa del medio
plato.
- Pues el mío todo lo
contrario, siempre tiene hambre, y protesta cuando no le doy todo lo
que me pide.
- No os quejéis, que por
lo menos los vuestros van al baño, no sabéis lo que es tener que
cambiar pañales todo el día.
Las frases son similares
a las maternas, aunque no hablen de sus hijos, y llegada la hora, las
tres se ponen de acuerdo y se levantan al mismo tiempo, para recoger
a sus cuidandos.
- Bueno, mañana nos
vemos.
- Hasta mañana.
Ellos no dicen nada, se
dejan llevar hacia sus respectivas casas, arrastrando sus viejos y
cansados pies, sin saber quienes son, donde están, con quién van...
No se que decirte. Calma y tiempo al tiempo, procura no agobiarte.
ResponderEliminarcl
Sé que es complicado, pero lo asumes como algo que toca en ese moento, y lo vives día a día procurando aprovechar los buenos momentos, que los habrá.
ResponderEliminarAsí estoy segura que será un poquito más llevadero.
PHY
Aunque solo sea un fenómeno físico, ¡qué lindo es el arcoiris!
ResponderEliminar