miércoles, 6 de junio de 2012

LA AMANTE


- Una imagen vale más que mil palabras.
No recuerdo a qué venía ese comentario, pero me volví hacia Paco, nuestro guía y profesor en ese momento, y protesté:
- No estoy de acuerdo.
Después de mirarme, y a punto de defender su postura, pareció pensarlo mejor y sonrió al contestar:
- Vale, se lo concedo a la amante de las letras.
¿La amante de las letras? ¿Esa soy yo?
Me turbó el bienintencionado comentario, porque yo nunca he querido ser "la otra", y hete aquí que parece que lo soy, la amante, la ilegítima, aquella con la que las letras coquetean y buscan cuando se aburren, pero a la que nunca llevarán de su mano en un lugar público. Soy la amante, no la amada, y arrastraré mi frustración hasta ese último momento en el que las letras, fría y desapasionadamente, sean el epitafio final en la tumba de su concubina.

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