viernes, 15 de junio de 2012

Un día de parque


Ocupaban el mismo banco todos los días, se sentaban y charlaban entre ellas, sin mezclarse con las madres que vigilaban a sus hijos, porque ellas no eran madres, a ellas las pagaban por estar allí, por pasar unas horas sentadas en el parque, por hacer lo mismo que las otras hacían de forma gratuita, altruista, egoísta.
- ¿Come ya mejor?
- Sí, últimamente parece que tiene más apetito, aunque no te creas, no pasa del medio plato.
- Pues el mío todo lo contrario, siempre tiene hambre, y protesta cuando no le doy todo lo que me pide.
- No os quejéis, que por lo menos los vuestros van al baño, no sabéis lo que es tener que cambiar pañales todo el día.
Las frases son similares a las maternas, aunque no hablen de sus hijos, y llegada la hora, las tres se ponen de acuerdo y se levantan al mismo tiempo, para recoger a sus cuidandos.
- Bueno, mañana nos vemos.
- Hasta mañana.
Ellos no dicen nada, se dejan llevar hacia sus respectivas casas, arrastrando sus viejos y cansados pies, sin saber quienes son, donde están, con quién van...

3 comentarios:

  1. No se que decirte. Calma y tiempo al tiempo, procura no agobiarte.
    cl

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  2. Sé que es complicado, pero lo asumes como algo que toca en ese moento, y lo vives día a día procurando aprovechar los buenos momentos, que los habrá.
    Así estoy segura que será un poquito más llevadero.
    PHY

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  3. Aunque solo sea un fenómeno físico, ¡qué lindo es el arcoiris!

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