miércoles, 5 de septiembre de 2012

MIEDO

Corría y corría, su propio miedo la impulsaba, el eco de sus pisadas se repetía en su cerebro, y el terror impedía que cualquier otra idea llegase hasta su obnuvilado cerebro. El miedo era su rival. El miedo era su razón de ser. El miedo era todo lo que en ese momento sentía, lo que en ese momento era, hasta que una voz, venido de no sabía dónde, se fue filtrando entre la negrura de su pánico, una voz que la decía que dejase de correr, una voz que la aseguraba que, si abrazaba a su miedo, su miedo la abrazaría a ella, que en cuanto dejara de huír, el miedo dejaría de perseguirla, y caminaría a su lado, como un buen amigo, como un compañero, como un amante.

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