sábado, 1 de septiembre de 2012

Energía en movimiento

Si la energía no se destruye, sino que se transforma, ¿en qué se habrá convertido toda esta energía, que yo tenía, y que ya no tengo? Eso pienso cuando, por las mañanas, me cuesta dios y ayuda levantarme, reunir la suficiente energía, de entre mis menguadas reservas, para poner en marcha el mecanismo que mueva mi cuerpo un día más, y cuando por la noche me acuesto, con prisas para recargar un poco antes de que me vacíe por completo, lo vuelvo a pensar, ¿en qué se convierte mi energía? ¿dónde está? ¿por qué no puede volver a su anterior forma y lugar, y quedarse conmigo? ¡Protesto, yo necesito toda mi energía, y odio las leyes físicas que la obligan a transformarse en otra cosa distinta!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares