lunes, 23 de julio de 2012

Rebajas (Primera parte)


Casi temblaba de excitación cuando salió de casa, y no era para menos, ¡comenzaban las rebajas! Las enormes letras reclamaban constantemente su atención, desde todos los escaparates: ¡Oferta! ¡Liquidación! ¡Rebajas! ¡Segundas rebajas! Su propio reflejo se unía a aquellas letras, como si ella misma fuese una oferta detrás del cristal, junto a aquellos preciosos vestidos de tonos pastel, aquellos pantalones cortos con todos los colores del arco iris, aquellas sandalias, camisetas de todos tipos... y no solo ropa, todo estaba en rebajas: libros, utensilios de cocina, muebles, relojes, perfumes...
"¿Te vas a poner eso?"
Cuando iba a comprar aquel precioso bikini, la voz de su marido se filtraba a través de la oferta, amenazándola, recordándola el pacto que habían hecho: Cualquier cosa que comprase, la tendría que usar en un plazo máximo de diez días. Y aunque el precio era de escándalo, se sentía incapaz de ponerse, a su edad y con sus kilos, aquella prenda tan diminuta, aunque preciosa.
Apenas aguantaba la ira que sentía por tener que dejar pasar aquel chollo, hasta que el vestido que vio a continuación contribuyó bastante a apaciguarla, porque, aunque era un poco corto, sin duda le sentaba a la perfección, como pudo comprobar cuando se lo probó, girando apenas en el minúsculo probador del establecimiento.
Bien, eso iba para casa, y antes de diez días se lo pondría.
Para ser el primer día, no estaba mal, tal vez mañana... Pero, ¿qué era aquello? ¡Increíble! ¡No el 20, ni el 40, ni el 60, hasta el 80 % de descuento! No podía dejarlo allí, tenía que comprarlo, aunque...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares