miércoles, 25 de julio de 2012

REBAJAS (2ª parte)


...¿cómo lo usaría?
No podía pensar, los números bailaban delante de ella, 80, 80, 80... ¡es que era un descuento increíble!
¿Qué iba a hacer?
¡Lo compró!
- ¿Qué has comprado hoy?
El recibimiento de su marido la hizo sonrojarse de vergüenza, y no fue capaz de mostrarle la increíble oferta que había encontrado, se limitó a enseñarle el vestido, las sandalias a juego, y el pañuelo.
- Ya sabes -le recordó-si no te lo pones antes de diez días, lo devuelves.
¡Devolverlo! Qué palabra más horrible! ¡Si ella ni siquiera devolvía cuando algún alimento le sentaba mal, cuando la comida se descomponía en su estómago y urgía sacarla de su cuerpo!
- Sí, cariño.
Escondió el artículo más rebajado que había adquirido, mientras pensaba qué uso podía darle, lo que sirvió para mantenerla ocupada los siguientes días, para asombro de su marido, que observaba cómo pasaban la semana sin que su mujer comprase más bagatelas.
Tan contento y orgulloso estaba, por el anormal comedimiento de su esposa, que el sábado de la siguiente semana decidió ir de compras con ella, feliz al verla comportarse de forma tan sensata, sin acumular demasiadas ofertas, tan solo un par de pizzas que ofrecían a mitad de precio, y unos filetes de ternera con los que regalaban un pollo.
- Mira, yo también voy a aprovechar una oferta.
Ella no entendía de vinos, pero si él pensaba que el precio de aquella botella estaba muy bien, no se lo iba a discutir.
- ¡Pero te lo tienes que beber antes de diez días! -se burló de él.
- No te preocupes, esta misma noche desaparece la botella.
Y se lo decía con un guiño de ojos, un guiño que quería indicar que no solo bebería, que estaba dispuesto a ofrecerle algún otro tipo de placer, una noche de las que hacían historia, de las que se recordaban durante mucho tiempo.

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