jueves, 27 de noviembre de 2014

Nubes

   La nube paseaba su elegante soberbia por el cielo, y la araña la contemplaba arrobada, cada día, tejiendo sin cesar de arriba a bajo, de izquierda a derecha, esperando la lluvia que no llegaba. Cuando por fin llegó, ella misma se sorprendió de su hermosura: las gotas formaban pequeños espejos que reflejaban el sutil entorno, y la nube no dejó de apreciar aquel fino collar de perlas que reclamaba con fuerza su atención, "que hermosa estaría ella con aquel fino collar a su alrededor", se dijo, y sin pensárselo dos veces, descendió y se dejó abrazar por las suaves hebras, hasta que, con horror, se dio cuenta de que estaba atrapada, no podía salir de allí, y la fea araña se acercaba, con sus largas patas, hacia ella. Luchó, peleó, se contrajo y se estiró, pero no podía huir, y sintió como la araña se iba alimentando de ella. La nube era cada vez más pequeña. La araña era cada vez más grande. La nube desapareció. La araña, hinchada de viento, ascendió hacia el cielo, y desde allí sonrie cada vez que alguien, tumbado sobre la hierba y mirando hacia arriba, comenta: "Fíjate, esa nube parece una araña".

2 comentarios:

  1. Dedicado especialmente a la presidenta del club de fans.

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  2. genial.... un fuerte aplauso........................- GRACIAS

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