sábado, 8 de noviembre de 2014

Tal vez


 

Esta mañana, no sé por qué, me venía a la cabeza una foto tuya, en la que estás jugando con Lucky, que era solo un cachorro; él te mordía los pies, y tú reías, con una amplia sonrisa de felicidad, tan opuesta a esas otras risas que más tarde tu enfermedad ponía de forma involuntaria en tu boca. Y es que los perros son como árboles emocionales, en lugar de transformar el CO2 en oxígeno, transforman el estres y la desesperación en amor, y a veces me pregunto si, de haber puesto un perro en tu vida, que te obligase a dar largos paseos en su solitaria compañía, no hubiera cambiado tu vida, si tal vez, quizás, a los mejor...

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