martes, 11 de noviembre de 2014

ocio total

El gusto de no hacer absolutamente nada, algo que hace un tiempo me hubiera parecido tan increible como que me gustase estar sola, yo, que siempre estaba haciendo varias cosas a la vez: leer, jugar, ver la tele... y también ahora lo hago, en este mismo momento lo estoy haciendo, pero también puedo estar sin hacer absolutamente nada, o algo tan pueril como observar un calcetín rebelde, cosa que estuve haciendo el otro dia, ¿por cuanto tiempo? no sé, cinco minutos, tal vez más, parada delante de la lavadora, observando como centrifugaba, mientras un calcetín se escondía en la pueta, sin moverse durante todo el centrifugado, ¡menuda distracción! como un gatito con un ovillo de lana, como un perro con un gatito, como un...

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