miércoles, 5 de noviembre de 2014

Principio del fin

Recuerdo cuando me confesaste lo de tu enfermedad, y casi llorando hiciste el gesto romano con el pulgar hacia abajo, y aunque mi mente entendió lo que decías, mi corazón seguía ignorándolo. Tiempo después, por una puerilidad, me llegó como un lanzazo, y fue porque un minúsculo mosquito se paseó por tu cara,sin que tú lo advirtieras, lo que nos puede pasar a cualquiera, pero no sé por qué, aquello me hizo consciente de todo de forma brutal y tajante, y a duras penas conseguí aguantar las lágrimas hasta despedirte. Hace poco observé lo mismo en la hermana de Lola, ¿te acuerdas de ella?, exactamente igual, y por mi mente pasó el pensamiento: "Es la siguiente" No lo sé, ya te diré si acierto en mi presentimiento.

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