Llevo ya un mes viviendo aquí, elegí el día 13 para el traslado, porque es nuestro número de suerte, ¿cómo se apañaría mamá para que naciésemos en trece los dos? Bueno, lo tuyo con un poco de trampa, que todavía no te tocaba, siempre adelantado, siempre con ganas de llegar antes que los demás, ¿para qué? ¿Tenías miedo de que la vida no te esperase? Tal vez los anteriores fallos, dejaran un regusto amargo en el útero materno, y tenías ganas de abandonarlo, de salir de allí, pero como a mi ya me lo dejaste saneado, pude gozar mis nueve tranquilos meses, y llegar a esta vida con un hermanito ya esperándome, no sé si con los brazos abiertos, o con ganas de ahogarme en la bañera, pero como entonces no teníamos bañera, pues tuviste que abrir los brazos.
El enemigo del escritor no es la piratería: es el anonimato (Tim O´reilly).
domingo, 14 de septiembre de 2014
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