sábado, 27 de septiembre de 2014

Deja de llover

Ahora deja de llover, y me estoy preguntando si te gustaba la lluvia, esas pequeñas tonterías, preguntas sin importancia, comentarios prontamente olvidados, que luego dan vuelta por la cabeza intetando estrujar los recuerdos. No lo sé. Pero la lluvia nos ha traído momentos amargos: llovía cuando murió Hector, y recuerdo que saliste conmigo fuera, dando vueltas como dos imbéciles bajo la lluvia, sin importarnos, sin notarlo, sintiendo solo tu mano sobre mi hombro, como en todos los momentos difíciles. También llovía cuando murió mamá, y de nuevo tu consuelo, tu mano siempre buscando el lugar preciso donde era necesaria. Y ya ves, tengo la sensación de que también llovía esos últimos días, cuando tú te fuiste, aunque mi cuerpo solo recuerda la calor insoportable que teníamos que soportar, ¿cómo se come eso, señor psicólogo?

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