lunes, 8 de septiembre de 2014

Psicosis

Ya no miro debajo de la cama, ni dentro del armario, que una se va haciendo mayor y los cocos se quedan pequeños, pero ¿y el de la ducha? El maniatico homicida que se esconde tras la cortina de baño, me obliga a mirar detrás cada vez que me siento en el inodoro, y luego río con un sarcasmo destinado a mi propia ignorancia, porque no tengo un plan b, y si, en efecto, hay un loco homicida con el cuchillo en alto cuando corro la cortina, ¿qué voy a hacer? Ni siquiera gritar, solo caer blandamente y esperar que mi sangre convierta en rojos los azules baldosines del cuarto de baño.

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