miércoles, 10 de septiembre de 2014

Estupor

Si una imagen vale más que mil palabras, tengo la imagen perfecta para esa sola palabra: el día que convirtieron tu coche nuevo en un acordeón. Todavía puedo ver tu cara, como cera derretida, tu mirada perdida y tú, mi héroe, convertido en un niño asustado balbuceando "mi coche, mi coche". Yo llegaba tarde al barco que me llevaba a Ibiza, y luego tuve que correr descalza (las sandalias eran nuevas y me hacían daño), como una loca, en plena noche, pero no te podía dejar solo, y tuve que acompañarte hasta casa casi cogido de la mano, sin que salieses de tu estupor, ¡con lo que nos tenía que caer luego, quien te iba a decir que le dieras tanta importancia a un simple coche!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares