sábado, 13 de septiembre de 2014

Salma-Dalila

Somos todo un poema andante, o más bien cojeante, y ya no sonreirías, sino que reirías hasta atragantarte, pues resulta que las dos estamos cojas de la misma pata, solo que lo suyo es permanente, y lo mio, espero, es cosa de unos dias. Te gustaría esta perra, esta educada, cosa que ninguno de mis perros ha estado nunca... o al menos no conmigo, ni con nadie, pero contigo sí. Recuerdo como Dalila nos daba la lata a todos durante las comidas, para que la diéramos algo, cosa que hacíamos, pero a ti no, sabía que tú no la ibas a dar nada hasta terminar, y entonces ella iba a la cocina, y allí le dabas los trocitos que le tenías reservados, que nunca te olvidabas de guardar para ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares