domingo, 26 de mayo de 2013

Soneto



Era de noche, estaba sola en casa,
cuando escuché los golpes en la puerta,
y no dudé en mantenerla abierta,$
dejando paso a la hedionda masa.

Era tan solo una vacía carcasa
con la fría osamenta descubierta,
y con la luz de su mirada muerta
el frío ardor mi corazón abrasa.

Me observó con su sonrisa helada,
me sonrió con sus ojos vacíos,
me susurró con esa voz callada

con la que ataba sus huesos con los míos.
Yo la dejé descansando en mi almohada
y corrí a paisajes más sombríos.

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