sábado, 1 de junio de 2013


¡Kikirikí-kikiricó!
El gallo despierta al alba,
alba que sueña que es noche,
noche que escucha borracha.
¡Tic-tac, tic-toc!
El despertador bosteza,
y llora, y ríe, y grita, y estremece
mi dormido cuerpo todavía durmiente.
Tengo que despertar, y no puedo.
Tengo que levantarme, y no puedo.
Y muevo un dedo, y un pie, y una mano,
mi cuerpo se arrastra hasta la cocina,
el café espeso es peso en mi estómago
y rasga el silencio como una bocina:
Se pierde la vieja noche.
Me pierdo en el nuevo día.



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