el
aire huele a sexo
y
no es una metáfora,
es
que está ahí, lo veo.
Se
abrazan sin vergüenza
y
copulan sin freno,
lanzando
al aire mismo
el
fruto del deseo
en
forma de semilla
de
polen, blanco o negro,
que
me ocasiona alergia
y
aviva mi tormento.
Me
vengaré en verano
pues
sea bonito o feo,
me
comeré los frutos
de
tanto desenfreno.

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