Es casi noche cerrada cuando llegamos al pintoresco y bonito bungalow que el hotel, donde un grupo de amigas hemos decidido pasar unos estupendos días de vacaciones nos ha reservado.
Una cena ligera y a descansar, pues el viaje nos ha agotado.
Con los primeros rayos de sol me despierto, y aprovecho para conocer el entorno y apreciar la vegetación que nos rodea, por ello al volver a la habitación expreso en voz alta mi satisfacción.
-¡ Es perfecto |! Nunca creí que pudiésemos pasar unos días de asueto en un sitio tan encantador, debemos de aprovechar el tiempo.
-¿Chicas estáis preparadas ? La playa nos espera.
-¿Ya estás despierta ?
-¡Claro! Lo estoy desde hace un buen rato, ya dí mi paseo matinal, he recorrido los alrededores que son preciosos; una lengua de roca se adentra en el mar, como si fuera un trampolín natural,invitándote a visitar sus azules y cristalinas aguas,cuyo fondo te muestra un precioso mosaico de formas y colores. Cerca hay un bonito y alegre restaurante en cuya terraza la brisa del mar te acaricia el rostro mientras degustas las “delicatessen “ que en él sirven.
-¿ Todo lo que nos cuentas lo has descubierto esta mañana dando un paseo ?¿ Ha que hora te has levantado?
-A las siete, no soy como otras, que les cuesta abandonar el lecho, y cuando lo hacen tardan un montón hasta ponerse en movimiento. Hablando de movimiento, si no nos apresuramos nos quedaremos sin desayunar, pues la hora en que finaliza el servicio está cercana.
-Tal y como decías el paisaje es encantador, y el entorno una invitación a la lectura, conversaciones íntimas y relajación. Esta nos vendrá muy bien si queremos estar en forma para la fiestecita que se anúncia en el hotel esta noche.
-¿ Hay una fiesta en el hotel ?
-¡ Hija claro!No te enteras de nada.¿ Se puede saber de que te sirve madrugar tanto?
-Pues mira, sirve para que no nos quedemos sin desayunar, por ejemplo.
-Bien, como ya hemos tomado nuestro desayuno, estupendo por cierto, podíamos dar un paseo y así programar nuestra velada, que tiene que ser inolvidable.
¡Miradme chicas !¿Qué os parece mi modelito? Esta noche quiero comerme el mundo.
-Para .Para. Deja algo para tus amigas, ya sabes lo que dice el refrán “que el tambor también es tropa.” En este caso “tambores “.
La tarde cae lentamente cuando nos dirigimos al salón del hotel que desde lejos se ve profusamente iluminado, una suave música invita a compartir y disfrutar la embriaguez de la noche, que acompañada por la ligera brisa y el murmullo de las olas al acariciar la todavía tibia arena, promete ser inolvidable.
-¡ Mamá!Ya estoy en casa y tengo mucha hambre,¿Dónde está mi merienda?
-¡Mamá.Mamá!¿Donde estás?
-Regresando de mis vacaciones hijo.Regresando de mis vacaciones.
P.H.Y.
Bonito el relato, pero triste que nos tengamos que contentar con esas vacaciones, y que los sueños, sueños sean, ¿o no lo son? ¡al fin y al cabo pasamos medio tercio de nuestra vida soñando, disfrutemos nuestros sueños!
ResponderEliminar