domingo, 11 de septiembre de 2011

Domingo

Es domingo, septiembre, pero sigue haciendo calor, el sol entra por el balcón sin que nada le detenga, ilumina con su esplendor, y busca una piel adecuada para provocarle un cáncer de piel; espero que lo haga en la playa, donde todos esos cuerpos sudorosos se pelean por un par de metros cuadrados de superficie caliente, temerosos de que llegue el crudo invierno y ya no puedan hacerlo. Yo consagro el domingo al sofá, al ordenador, a las tostadas con crema de chocolate, a ese no hacer nada que tan dificil de conseguir es en ocasiones, a ese aburrimiento que se disfruta cuando no nos viene obligado. Y el verbo se hizo... verbo, adjetivo, sustantivo, se hizo pasado y futuro, y habitó entre nosotros, y le fumigamos como a una plaga, y le devoramos como sobervio manjar. Levanto mi vaso vacío, me limpio las manchas de chocolate que, no sé cómo, han llegado hasta mis muslos desnudos, y mientras pienso qué puedo hacer el resto de las horas de este domingo luminoso, vuelvo a tumbarme en el sofá. Podéis ir en paz.

2 comentarios:

  1. Hola soy un alumno de la escuela, he seguido durante el curso sus escritos y la verdad es que no lo hace mal.Pero permita que le diga que este en concreto puede herir la sensibilidad de algunos creyentes pues parece que se mofe de ciertas cosas aunque supongo no sera asi,siga escribiendo pero por favor respete a los que creemos gracias.

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  2. Estimado anónimo: aunque no soy creyente, sí soy educada, y por consiguiente respeto todas las creencias, por lo que no era mi intención ofender a nadie, y lamento si ha parecido lo contrario. Por lo demás, gracias por seguirme, y espero no defrauderle en lo futuro.

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