sábado, 11 de octubre de 2014

Visita

Bueno, parece que por fin te vas aproximando, que te cuesta, ¿eh? Esta noche he tenido tu primera visita: habían ingresado a papá, y yo, después de perderme por el hospital, y pelearme con una vieja en el ascensor, conseguí la ayuda de un guardia de seguridad que me llevó hasta la habitacion, que yo creía que era la 112 ó 102, pero que resultó ser la 105, lo que descubrí al verte sentado en una silla, mirándome y sonriendo mientras me preguntabas: "¿Ya te has metido en algún lio?", pero el guardia se marchó y yo entré; el tío Julio estaba acostado en la cama, y papá, casi desnudo, esquelético, a los pies, y cuando tú le decías: "Mira quien ha venido a verte", él me miraba con la vista perdida, pero por un momento se le iluminaron los ojos al verme, y exclamó: "¿Qué haces tú aquí?", para luego volver a perderse en la nada. Yo te miré, y por un momento en la silla estaba el abuelo, y ante mis ojos volviste a ser tu. Te pregunté cómo en encontrabas, y dijiste: "Mal", con esa sonrisa tuya, entre tímida y sarcástica. Y ya está, pero estoy contenta de haber oído tu voz, la de antes de estar enfermo, la tuya, la auténtica. Aunque si lo pienso es un sueño perturbador: yo, la única mujer entre hombres; yo, la única viva entre muertos...

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