martes, 28 de octubre de 2014

Recuerdo prestado

No lo recuerdo por mí misma, pero lo he oído tantas veces, que ya casi es un recuerdo propio; el día de reyes, desde bien tempranito, nos ponían de punto en blanco, aunque no creo que yo tardase mucho en ensuciarme, y esprábamos la llamada del telefonillo, para que nos dijesen a qué piso teníamos que bajar a recoger los reyes, ¡ya ves, pocos niños recogerían tantos juguetes como nosotros! Y casi puedo ver tu carita de niño bueno, llevando de la mano al bichejo de su hermanita. Pero la cosa es que, en no sé qué piso, al parecer dijeron que tú ya eras muy mayor para regalos, ¡como si alguna vez se fuese demasiado mayor para eso! y como no te dieron nada, yo, muy orgullosa, te cogí de la mano y me negué a recibir mi juguete, solidaria, ¡qué tonta, ¿verdad?! Pero siento un extraño orgullo de ese recuerdo prestado.

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