jueves, 3 de marzo de 2011

Lo uno y lo múltiple


Trabajo noches alternas y  apenas coincidimos en casa.
Mientras hago la ronda de madrugada, pienso en mi marido durmiendo en la cama, que  tiene toda para él.
Mi camita de colchón blando y sábanas bordadas. Me invade la nostalgia y quiero estar allí, calentita, en mi postura favorita, abrazada, la frente en su nuca y mi pierna sobre su cintura. Acaba protestando,”quita, que pesas mucho”. No contesto, le doy besitos en el hombro y nos dormimos.
Bueno, la realidad se impone y sigo la ronda en silencio, alumbrada por la tenue luz de los pasillos.


                                                                                                  PEPA BONO

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