A un hombre le he entregado mi alma,
a otro hombre le he entregado el cuerpo,
ninguno de los dos supo apreciarlo,
yo, por mi parte, de los dos me quejo.
Como el mundo es redondo, el mundo rueda,
si alguna vez rodando, este desprecio
paso a otro a mi vez, ¡debéis culparme!
¡puedo, y quiero, dar más de lo que a mi me dieron!
M.J.
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