Ella fue a esperarle a la estación.
Se levantó temprano, eligió cuidadosamente la ropa que se iba a poner, se maquilló con cuidado, porque no quería parecer una cualquiera, y se puso el perfume que a él tanto le gustaba. No le importaban las risas de sus vecinos, ni siquiera las oía.
Hoy, como cada día, ella fue a esperarle a la estación.
M.J.
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