Siempre que piensa ahora en aquel día, se imagina lo diferente que habrían sido las cosas de haber acabado con otro hombre, tal vez un viejo que ya no tuviera ningún deseo sexual, que le dejara reposar tranquilamente, sin problemas ni preocupaciones, aunque por otra parte, ¿y si hubiera acabado con un chaval, un adolescente en plena efervescencia erótica? Eso hubiera equivalido a tirar su vida por el retrete, así que no se puede quejar, ha terminado con un hombre joven, sano, fuerte, y ahora es cosa suya ganar la carrera de su vida, llegar el primero, y enterrar la cabeza moviendo la cola.
M.J.
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