martes, 21 de julio de 2015

Hacia el sofa

Jadea, porque tiene calor, pero no se baja del sofá.
Me mira, fijamente, con las orejas enfocadas hacia mi como antenas, y me pregunto qué estará pensando. Mi egocentrismo me indica que piensa en mi, que me adora, con esa lealtad que solo los perros son capaces de sentir, con ese amor incondicional. Yo la veo con esa visión periférica, mientras finjo estar atenta a lo que leo, y cuando a mi vez la miro, ella se hace la desentendida, mira hacia otra parte, y gira las orejas hacia atrás, y entonces pienso que, por el contrario, solo estaría pensando: "que bicho más feo, con el cuerpo pelado y esas orejas tan pequeñas, pero bueno, me pone todos los días comida, así que, ¡qué más da lo fea que sea!".

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