Cuando llegué a mi familia política, me sorprendió que los niños comiesen aparte, separados de los adultos, pero como era la costumbre allí, lo tuve que aceptar y separarme de mi hijo. Esta costumbre ahora, con los nietos, se ha perdido.
Ninguna es mía. En mi casa la familia siempre ha comido unida, adultos, niños, perros, pájaros... lo que fuese (de hecho recuerdo al gorrión, comiendo ensalada en la mesa, y emborrachándose con el vinagre, pobret), poero donde fueras, haz lo que vieras, o lo que te digan que tienes que hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario