viernes, 12 de diciembre de 2014

Cada vez más cerca

La navidad comienza a extender sus alas, cubre el sol con la sombra de su capa ondeando tras ella, y extira las garras y el pico para desgarrar aquí y allá. Noto los primeros picotazos, y la sangre fluye, las heridas se abren y rezuman, y no hay cura, no hay desinfectante suficiente para evitar la gangrena que se extiende por todo el cuerpo... ¿exageraciones? Bueno, puede ser, pero no creo que sea la única que se siente así, la única que daría ánimos al Grinch para que robase la navidad, para que aleje esos gordos grotescos que dan miedo, y esos reyes dementes que trepan por algunos balcones... y aún así, como todo el mundo, sigo comprando los regalos y el día 25 los repartiré y en un alarde de hipocresía esperaré los míos.

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