Cae la noche, no sé desde qué altura, no sé si se romperá al caerse, ni sé qué pasará si la noche se rompe, ¿nos quedaremos sin noche? ¿será eterno el día? Mejor no pensarlo, mejor dejar que la noche, estúpida ella, siga cayendo una y otra vez.
Seguimos: cae la noche, y su manto negro lo oculta todo. Pues claro, lleva un manto tan largo que se tropieza con él, y por eso se cae, aunque no antes de ocultarlo todo, para que nadie sea testigo de su lamentable estupidez, de su repetida caída.
En fin, dentro de unas horas volverá a nacer el día, porque ese no cae, ese nace, ¿por qué no nos cae el día encima, y lo cubre todo con su luz brillante?
Bueno, me voy a dormir, antes de que la noche me caiga encima y me rompa la crisma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario